La muerte del líder de ISIS no aleja el peligro extremista

El anuncio sobre la muerte del principal líder del Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Baghdadi, fue recibido con cautela por la comunidad internacional.

«No se puede dar por muerto a EI», afirmó hoy el vocero del gobierno alemán Steffen Seibert en una conferencia de prensa en la que fue consultado sobre el anuncio de la muerte del líder yihadista durante un operativo militar de EEUU en el norte de Siria.

Más allá de la prudencia, el funcionario alemán valoró positivamente que Al Baghdadi ya no pueda «dar órdenes asesinas» y afirmó que «el gobierno piensa en todas las víctimas de EI», y en particular en «los yazidíes esclavizados» por la organización y los muertos en sus atentados.

Ayer Trump anunció en una conferencia de prensa en la Casa Blanca la muerte del máximo jefe del EI, que, aseguró, se inmoló con un chaleco bomba junto con tres de sus hijos cuando era perseguido por comandos norteamericanos en la pequeña localidad siria de Barisha, situada a apenas seis kilómetros de la frontera turca.

El anuncio fue recibido con escepticismo por el gobierno ruso, que según el mandatario norteamericano estaba al tanto de la operación.

«El aumento del número de participantes y países que supuestamente tomaron parte en la ‘operación’ -todos dan detalles contradictorios- suscita preguntas y fundadas dudas en que fuese real y, más aún, en que tuvo éxito» declaró ayer el portavoz del Ministerio de Defensa, el general Igor Konashénkov.

Sin embargo, durante la mañana de hoy el vocero de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, matizó esa primera reacción y dijo que, si se confirma, la muerte de Al Baghdadi sería «importante aporte» a la lucha contra el «terrorismo», informó la agencia de noticias EFE.

«De confirmarse la información sobre la liquidación de Al Baghdadi, se puede hablar, en general, de un importante aporte del presidente de Estados Unidos a la lucha contra el terrorismo internacional» dijo y agregó que tropas rusas detectaron aviones y drones estadounidenses en la zona de la provincia de Idleb, donde Washington anunció que efectuó la operación militar.

Por su parte, el gobierno iraní consideró que «así como la muerte de (el fundador de Al Qaeda, Osama) Bin Laden no erradicó las raíces del terror, la muerte de al Baghdadi no será el fin del ‘daeshismo» dijo el vocero gubernamental, Ali Rabieí, en alusión al acrónimo en árabe del EI, Daésh.

El funcionario iraní sostuvo que «los cimientos del Daésh no serán destruidos con bombas y misiles mientras existan los petrodólares regionales y la ideología extremista sunní», en un mensaje contra las monarquías árabes sunnitas del golfo Pérsico, en especial Arabia Saudita, a la que responsabiliza de financiar a grupos extremistas.