LA MUJER DEL CÉSAR

La presencia del Coordinador del gabinete municipal en la Comisión de Hacienda del HCD puso en descubierto cierto doble mensaje que sería bueno que Montenegro pudiese reveer.

Alejandro Rabinovich es la mano derecha del intendente Guillermo Montenegro y, según dicen todos los que lo conocen, un «duro» de la actividad política.

El hombre, que se mueve con la seguridad de quien sabe que detenta una dosis extra de poder -aquello que se define como primus inter pares o «el primero entre iguales»- concurrió a la ronda de consultas que con miras a la aprobación del presupuesto municipal se está llevando a cabo en la Comisión de Hacienda del HCD. Y lo hizo con la convicción de que el argumento, por cierto válido, de la decisión política sería suficiente para explicar algunos puntos flojos o discutibles del proyecto enviado desde el Ejecutivo.

Pero, como sostenía Aristóteles, la única verdad es la realidad. Algo a lo que parecen querer negarse un preocupante número de políticos argentinos…

Porque a poco de andar el hombre no pudo contestar con alguna lógica aquello que ya se pregunta gran parte de los representantes del pueblo, la prensa no coptada por una extrañamente generosa pauta publicitaria y un porcentaje no menor de la opinión pública: ¿para qué se nombran tantos funcionarios políticos, con altos sueldos, en un momento en el que se le pide a los contribuyentes un esfuerzo más allá de sus propias posibilidades?.

Frente a esta realidad incontrastable -son 115 casos hasta hoy- la «decisión política» no parece un argumento inteligente…ni muy ético.

Rabinovich señaló que “el Estado necesita tener el acercamiento para resolver los problemas de los ciudadanos” y que para eso es preciso que “pueda estar a la altura de las circunstancias”. ¿Se logra eso nombrando funcionarios, creando nuevos cargos y acumulando designados hasta el absurdo de que muchos de ellos no tienen siquiera un despacho en el que atender?. ¿Eso es lo que se entiende por estar cerca de la gente?.

En el caso de directores coordinadores hay una diferencia de 12 cargos; antes había 12 ahora hay 24. En directores generales ahora hay 50 y antes había 36. En subsecretarios ahora hay 19 antes había 12. Más que «estar a la altura de las circunstancias» pareciera una forma largamente conocida de conchabar amigos o pagar compromisos políticos.

Y frente a la afirmación del funcionario en el sentido de que la quita de un 20% que el intendente Montenegro hiciese de su propio salario, disponiendo además un 15% para el del resto de los funcionarios, representaba un ahorro «a los vecinos» de $ 30.000.000 por año»  bastó que la siempre preparada Virginia Sívori le recordase que ese festival de designaciones supone un crecimiento de la partida para salarios políticos de $58.298.000 para el mismo período.

Sería bueno entonces que, además de no subestimar la capacidad de análisis de la oposición, el intendente y sus colaboradores repasen las decisiones tomadas y tomen las medidas correspondientes para corregir una situación que no tiene explicación ni justificación. Mucho menos con el argumento de una decisión política que no parece tener ni pie ni cabeza…

Para, como la mujer del César, no solo serlo sino también parecerlo.