La necesidad de cambiar la lógica del fracaso

Por Adrián Freijo Otra vez estamos girando en el círculo del eterno fracaso: todo lo “nuevo” no es otra cosa que un maquillaje que no cambiará la decadencia permanente. Alguien tiene que patear el tablero.

      Adrián Freijo

Argentina tiene más pobres que durante la última dictadura, el capital invertido en relación con la fuerza laboral es aún menor que entonces, la distribución de la riqueza está dos puntos porcentuales por debajo de los índices de la época y hasta la cantidad anual de muertes violentas es hoy superior a la de los años más duros de la violencia institucional que recuerde el país. Es verdad que entonces esas muertes eran por ideología, pero…¿alguien se atreverá a afirmar que el garantismo que deja a la mayoría de los criminales en la calle no lo es?.

Desde 1983 hasta la fecha cada gobierno ejerce un poco más de corrupción del que se fue. Desde los pollos de Mazzorin hasta los bolsos de López el robo al estado ha tenido un increscendo imparable cuya enumeración sería ociosa de realizar. Solo decir que hasta la culminación del gobierno de Cristina el cálculo de lo que la corrupción se llevó llegaba a los 400 mil millones de dólares. Un PBI completo a valores 2015…

Los docentes hicieron 110 paros en 10 años; ello indica más de 10 paros anuales. En total le birlaron a nuestros hijos un año y medio completo de educación. Eso nos coloca entre los países de menor escolaridad del mundo. ¿Puede entonces sorprendernos que los jóvenes argentinos no logren comprender un texto o leer de corrido?.

Claramente no alcanza con maquillar siempre el “más de lo mismo”. Alguien tiene que animarse a cambiar esta lógica de la decadencia.

¿Hay que cambiar las leyes?…pues que se cambien; es obvio que las actuales o son inútiles o nadie las asume como propias.

Los servicios públicos esenciales -salud, educación seguridad- no pueden estar parados. Habrá que buscar un sistema de premios, castigos y tiempos que garanticen a quienes en ellos laboran que sus aspiraciones salariales serán atendidas…pero con los chicos en las aulas, los enfermos atendidos y las calles seguras.

Los empresarios que remarcan “por si acaso”, que han encontrado su paraíso con el gobierno actual, deben ir a parar con sus huesos a la cárcel. No por vida, no bajo tortura, no en hacinamiento. Por 30 días y con una multa que les haga temblar la pera. ¿Porqué una persona que maneja con más alcohol del permitido o que no paga una multa correccional puede estar un mes detenido y alguien que boicotea la economía del país no?. No se entiende…

Los jueces, fiscales y agentes de la administración de justicia deben ser sometidos a constante evaluación. ¿Porqué no?, ¿porqué nos tenemos que fumar de por vida a un magistrado que no sabe, no quiere o no puede hacer su trabajo con eficiencia?.

Y así todo. Estamos abonados al fracaso porque hace décadas que asumimos la lógica del deterioro como una ideología nacional.

Y ya no da para más; por este camino seguiremos en el plano inclinado que nos llevó de ser el país más próspero de América y uno delos más envidiados en el mundo a este conglomerado de vicios, desprecios universales, mala educación y vida miserable.

Alguien tiene que gritar “no va más” y cambiar el rumbo, la idea y sobre todo la actitud. Un grupo de sinvergüenzas nos convencieron que perseguir a los delincuentes y darles una lección que jamás olviden es violar los derechos humanos. Aunque en el mundo entero el fracaso se pague con el olvido y la corrupción con la cárcel.

Basta de mentiras, basta de falsos profetas y basta de esta ficción autoritaria y demagógica que pretenden hacernos pasar por democracia.

La democracia es otra cosa; algo que nunca tuvimos, nunca vivimos y para la que mucho menos fuimos educados. La democracia es algo que deberíamos estrenar si alguna vez queremos ser algo más que este cúmulo de incultos, mal hablados, vagos y mendicantes de una ayuda estatal que nos saque del fango.

Y solo lo lograremos si aparece alguien que patee el tablero y cambie la lógica inventada por los corruptos, para que la compren los imbéciles y asegure el fracaso que aquellos necesitan para seguir viviendo a costillas del otro.

Así de simple…