La oculta pelea del poder detrás del arresto de Noray Nakis

Por Adrián Freijo –  Dicen cerca de Hugo Moyano que, por primera vez en mucho tiempo, se lo ve preocupado. Dicen que al enterarse del arresto se preguntó cual es el límite de Macri.

El camionero suele jugar “al bueno y al malo” utilizando a su hijo Pablo como alter ego. Sin embargo ese péndulo pícaro y poderoso terminó por cansar al gobierno y convencerlo de que alguna jugada a fondo debía intentarse para frenar las embestidas del dirigente.

Sobre todo porque en marzo se discutirá la nueva conducción de la CGT y muchos temen que a ese momento Hugo llegue fortalecido por una alianza que hoy, entre bambalinas, se está gestando con Cristina Kirchner.

Si…los archienemigos de ayer convergen convencidos de la conveniencia mutua de acordar. Para la ex presidente es la posibilidad de sumar peso sindical a su cada vez más famélico proyecto político, para Moyano la chance de esgrimir una verdadera Espada de Damócles sobre la cabeza del dividido peronismo.

Animales políticos, ambos saben que las simpatías personales son en este caso lo menos importante.

Pero Macri no se queda quieto ni mucho menos. Sabe que lo que más preocupa al camionero es la posibilidad de que alguno de sus hijos termine en la cárcel, y por estas horas le avisó que ello no está tan lejos.

La detención de Noray Nakis, el verdadero impulsor de la llegada de Moyano a la presidencia del rojo, es una clara señal de que en Balcarce 50 están dispuestos a dar la batalla sin dar ni pedir tregua.

Roberto Petrov, alias El Polaco, custodio histórico del líder de los camioneros, también está ahora tras las rejas y todo hace sospechar que por mucho tiempo. Se tiroteó con la policía, hirió a dos efectivos, y no habrá gestión que le devuelva rápidamente la libertad.

“Primero fue el “Bebote” Alvarez -que sabíamos que estaba más cerca de Hugo de lo que buscaban aparentar- ahora Nakis y Petrov -que “son” Moyano- ¿entenderá que el próximo es Pablo?” decían esta mañana en los despachos principales de La Rosada.

Macri pretende que el dirigente “venga al pie” para negociar un paquete completo en el que se incluye la conducción de la CGT, la reforma laboral, la posición de Cristina y la resolución de la vieja cuestión de OCA en la que además hay intereses cruzados.

“Si arregla todo volverá el cariño” dicen en torno al presidente, “si nos quiere presionar, será otro casco y otro chaleco antibalas para la galería”.

Especulan también con la bronca de la cúpula tripartita de la CGT, harta de los embates de Pablo Moyano que, para completar el cuadro, la acusa ahora de haber vendido los derechos de los trabajadores. Y ellos saben que el impetuoso dirigente habla por boca de su padre.

La palabra, y la pelota, están en el campo del camionero. ¿Las jugará con inteligencia?