LA PALABRA JUSTA

«Le hablás poco a la gente» le dijo Mirtha al presidente durante la polémica cena televisada del sábado. Y aunque sea cierto, lo grave pasa por otro lado: cuando lo hacen, él o los suyos, lo hacen mal.

Macri está bajo cuatro fuegos. El peronismo -el que actúa descaradamente bajo la sigla «K» y el que mira distraído para el costado hasta ver que pasa- huele a destitución y va por ella.

Existen antecedentes no tan lejanos que nos permiten observar cuan importante es saber comunicar en estos momentos complejos.

Alfonsín terminó su mandato agrediendo a la gente y acusándola de ser la culpable de lo que él no había podido ver y que era la ineficacia funcional de su gobierno, y así le fue.

En sus últimas horas en La Rosada,De la Rúa sobreactuó una dureza que no tenía, y se tuvo que ir.

Es fundamental que el gobernante en problemas sea capaz de comunicarse con su pueblo, transmitirle firmeza en las convicciones pero además hacerle sentir que la democracia es un negocio de doble vía entre el elegido y los que lo eligen. Que no se trata de votar y sentarse a mirar como el otro resuelve, solo, todas las cuestiones.

Cerca de Macri reina la soberbia; pero la peor de ellas: la del bruto.

Marcos Peña cree que a los argentinos se nos maneja por twitter y Durán Barba nos imagina como meros compradores de slogans y/o electrodomésticos. Los demás nos imaginan como subalternos de una empresa que solo nos mirará alguna vez si los números cierran como ellos imaginan, aunque los resultados del primer año de gestión indiquen que la conducción acumula más errores que logros.

La comunicación entre el gobierno y la gente está cortada, y es urgente que el presidente encuentre el camino para reponerla. Porque en el arte de comunicar, yo soy lo que el otro percibe de mi, y si no lo entiendo, lo desconozco o me encapricho, estoy en serios problemas.

Porque hubo otra frase de la diva que quedó clavada como una lanza en el corazón del problema.«Ustedes no ven la realidad» disparó; y solo el tiempo dirá si estaba equivocada.