La reacción de la prensa mundial por la muerte de Menem

Diversas reacciones en la prensa mundial despertó el fallecimiento de Carlos Menem. Los principales medios se centraron en la personalidad del ex mandatario al que mayormente citan como «excéntrico».

 

Presidente entre 1989 y 1999, la noticia de su muerte se publicó en los medios más importantes del mundo.

The New York Times lo califica como el mandatario que impulsó una sorprendente recuperación económica y renovó los lazos con Estados Unidos y Gran Bretaña, pero también recuerda que más tarde fue condenado por soborno y acusado de encubrir las pruebas de un mortífero atentado antisemita durante su mandato.

El Daily Mail británico describe al ex mandatario como  “el playboy, amante de las Ferrari que prometió hacer la nación más divertida y reconstruyó las relaciones con Gran Bretaña tras la Guerra de las Malvinas”.

El diario español El Mundo asegura que con la muerte de Menem, “Argentina despide a un hombre que la gobernó por diez años y medio, un político carismático e inescrupuloso que llevó a sus compatriotas a la ilusión de que un peso valía lo mismo que un dólar. Un peronista metamorfoseado en neoliberal populista que modernizó infraestructuras clave del país, pero que también gobernó en un ambiente de densa corrupción, sospechas y oscuras historias aún no resueltas”.

La BBC británica lo describe como el excéntrico presidente argentino que llegó al poder como caudillo populista y gobernó como capitalista. “Uno de sus rasgos más característicos cuando era presidente eran sus patillas, prolongadas por las mejillas, mitad blancas mitad negras, crespas y pobladas. Frondosas, excéntricas, exageradas, se puede decir que las patillas del exmandatario fueron un reflejo de su carácter extraordinario, un carácter que materializó por una década, la de 1990, el sueño argentino de vivir en el mejor de los mundos: el más divertido, el más auténtico, el más pomposo”, agrega el medio.

Para El País de España, Menem fue un “icono de la Argentina del ultraliberalismo”. “Su mandato significó moneda fuerte y corrupción, privatizaciones y desempleo, dinero fácil y pobreza”.

“Los argentinos recuerdan a Menem con devoción o desprecio, como padre de una gran transformación que lideró con talla de estadista o como gestor de una catástrofe. Aquellos que lo defienden recuerdan los años sin inflación, la inversión en infraestructura y la modernización de los servicios públicos por la vía de las privatizaciones. La paridad del peso con el dólar convirtió a los argentinos en turistas de primera clase y los productos importados inundaron el mercado”, asegura Federico Rivas Molina en El País.

El diario chileno Emol recuerda que Menem asumió de forma anticipada el 8 de julio, “en medio de una gravísima situación económica y socia”. Después de casi dos años caóticos de hiperinflación y desequilibrios, “lanzó de la mano de Domingo Cavallo el plan de convertibilidad que signaría su gestión, uno de los períodos de mayor estabilidad de precios en la historia del país”.

El diario boliviano El Deber afirma que “cumplido el duro período inicial de poner orden con un programa de shock, en abril de 1991, sumó a Domingo Felipe Cavallo y afianzó un período de crecimiento económico, inflación moderada y tranquilidad social. El denominado “Plan de Convertibilidad”, de recuperación de la moneda nacional, comenzó a dar sus frutos. Tras estos resultados comenzó un plan de privatizaciones y de inversiones externas directas”.

Le Monde

“Se alió con sectores conservadores para imponer un modelo decididamente neoliberal. Uno de sus primeros movimientos fue dar la espalda a los sindicatos, columna vertebral del movimiento justicialista, para ganarse el favor del establishment. Mientras que el general Perón era un enemigo tradicional de Estados Unidos, Carlos Menem se convirtió en un aliado incondicional de Washington, hasta el punto de hablar de “relaciones carnales” entre ambos países”, escribió Christine Legrand, la corresponsal en Buenos Aires.

El norteamericano Washington Post, recuerda a Menem como el ex presidente argentino que proporcionó “una efímera estabilidad económica y forjó estrechos lazos con Estados Unidos en la década de los 90, incluso mientras navegaba por los escándalos y disfrutaba de un estilo de vida a menudo extravagante.”

En uruguay, El País afirma que Menem pasó sus últimos años en un departamento del barrio de Belgrano, donde lo asistió siempre su hija. “Mantuvo el contacto permanente con colaboradores de su gestión presidencial e incluso había recuperado el diálogo con sus grandes rivales, como Eduardo Duhalde”.