LA SOBERBIA DEL BRUTO

Dicen que no hay nada más peligroso que un bruto puesto en soberbio. Su propia limitación le impedirá darse cuenta de su pobre calidad y someterá a todos a su estrecha visión de las cosas.

«Toda mi relación con la Dictadura fue un contrato para arreglar semáforos, ya que soy un especialista en la materia», dijo en campaña el intendente Carlos Arroyo para evadir una respuesta racional a una pertenencia que la sociedad le conocía y, quedó visto, no le castigaba.

En su soberbia, esa que le hizo sentir que estaba frente a una sociedad que se conformaría con su «plan secreto que nunca diré porque es tan bueno que me lo van a robar» no se detuvo siquiera a pensar que estaba tomando un compromiso inviolable frente a todos los marplatenses: los semáforos deberían andar bien durante su gobierno; en ello no solo iba una cuestión de tránsito sino otra, mucho más importante, de credibilidad. ¿Era ciertamente Zorro UNo un especialista en semáforos?. De no ser así…¿cuál fue entonces su verdadero papel durante el Proceso?.

La respuesta está a la vista: no hay hoy en Mar del Plata una serie continuada de semáforos que funcione con alguna lógica.

Desaparecieron las ondas verdes, la interrupción es espasmódica y seguramente generará embotellamientos y desastres durante los fines de semana largos o las vacaciones de invierno -si es que aún queda alguien que quiera venir a «descansar» a la ciudad- y molesta cotidianamente a los lugareños que debemos ocupar tiempos inusitados para recorrer apenas unos cientos de metros. La Avda. Independencia es un ejemplo de ello; la calle La Rioja también.

El «Especialista»no atina a hacer nada; no importa que la cuestión del orden en los semáforos sea un tema resuelto en los años 50 por países como EEUU, Alemania, Francia…pero también Zaire, Uganda o Costa de Marfil. A él, parece, va a llevarle un tiempo más.

Entonces…¿qué hacía en tiempos de la Dictadura?…

A veces la soberbia no es buena consejera y abre la puerta a preguntas incómodas. O pone en rojo el semáforo de la fe pública.