La soledad de Arroyo: desplante, furia y un voto sin destino

Por Adrián FreijoTodos los intendentes de Cambiemos se reunieron con el presidente. Todos menos Arroyo, que no fue invitado, que rumia su bronca con propios y extraños. Sanciones.

Mauricio Macri reunió en un asado a todos los intendentes de Cambiemos en la provincia. Lo acompañaban como anfitriones María Eugenia Vidal y el vice Daniel Salvador. El mensaje y la foto tienen una claridad indudable: acá estamos todos los que vamos a defender las banderas en el distrito.

Todos menos Carlos Fernando Arroyo, al que se le envió el claro mensaje de que sus dudas y dilaciones para resolver su continuidad en el espacio. Fueron tres años de tensiones, declaraciones desafortunadas, pretensiones desmedidas y una falta absoluta de comprensión acerca de lo que supone compartir un derrotero y una estrategia. Y ahora, a pocos meses de la elección, la pésima gestión de Zorro Uno se le vuelve en contra: ¿vale la pena mantener adentro a alguien que hoy recoge el triple de rechazos que de adhesiones?.

Arroyo descontaba que llegada esta etapa sus escriturados 10% de los votos lo convertirían en alguien capaz de poner condiciones para su continuidad. Nunca imaginó que las encuestas que hoy descansan en los escritorios de los que deciden indican que por cada voto que acerca hay tres que se alejan.

Rota la alianza con el radicalismo, abandonado a su suerte por el gobierno provincial que ya hace tiempo no solo esgrime ante él la mayor indiferencia sino que además se esfuerza en mostrar su desprecio, y sabiendo que no figura entre aquellos que podrán pelear las candidaturas de la alianza, Arroyo estalla en bronca por estas horas y acusa a sus laderos de haberlo dejado solo y librado a su suerte.

No se equivoca, hasta sus más cercanos buscan el abrigo de soles más potentes y tratan de asegurarse el día siguiente. Si hasta su hijo Guillermo deambula sin motivación ni entusiasmo por los pasillos del Concejo y no se preocupa por disimular el desánimo que lo ha ganado por estas horas.

Para completar el tétrico panorama en las últimas horas llegó la noticia de que el tan ansiado leasing de $ 50 millones con el banco Nación no ingresará en las arcas municipales. La torpeza política con que fue tratada y la falta de especificaciones técnicas y contables para asegurar la operación convenció al otorgante de la conveniencia de dejar sin efecto la propuesta, lo que le fue comunicado esta mañana.

Un tremendo desgaste en el Concejo, otra mancha política…y todo para nada. Tanto esfuerzo para conseguir como fuese los votos necesarios y un final bochornoso y sin destino.

Carlos Fernando Arroyo, que se enteró por los diarios dela convocatoria presidencial a sus pares, tomó nota en ese mismo instante que se ha quedado solo. Ni puertas adentro, ni puertas afuera, consigue ahora que alguien otorgue algún valor a su pretendido capital político.

Precios que suelen pagarse cuando alguien cree ser una estrella inaccesible que puede darse el lujo de sentarse a esperar ofertas, en vez de cuidar con seriedad y esmero el capital que fue puesto en sus manos.

Hasta que toma conciencia de que ni para las fotos grupoales lo quieren…