La tradicional Parrilla Jorgito viene a casa con su magia e historia

La más vieja y emblemática parrilla de la ciudad se adapta a los tiempos de la cuarentena y lleva a las mesas marplatenses los platos que la convirtieron en un ícono de la cultura local.

Dicen los que alguna vez pasaron por la esquina de  11 de setiembre y 14 de julio que el secreto de la Parrilla Jorgito para mantenerse durante décadas en la preferencia de los marplatenses ha sido el poder conservar la esencia y el encanto de lo que nos remonta a viejas épocas, costumbres tantas veces olvidadas y un estilo que se consolidó en el pasado siglo para continuar inmutable con los nuevos tiempos.

Y un menú que ya le es propio y que, sobre los tradicionales manteles de papel banco, entre viejas fotos del Independiente amado por la familia Salvador, los retratos de Gardel y miles de objetos propios de una cultura campera que se fue para no volver y que custodian la vieja barra de estaño -con la canilla «cisne» incluida, los sifones de vidrio asegurados por el enrejado de alambre y las botellas de populares licores desaparecidos hace muchos años- coronada por el retrato de Raúl Alfonsín, única y respetuosa alusión política de cuatro generaciones de estirpe radical, nos mete en un mundo que tiene lo mejor que el pasado puede dar a cada uno de nosotros: la seguridad de que en algún rincón de nuestros corazones todo está como era entonces…

Para «Jorgito», como para cada persona sobre este mundo, el presente obliga a salir a pelear al coronavirus, al encierro y a la nueva realidad económica y social. Y el delivery para el sector gastronómico es la manera de estar en nuestras casas mientras no podamos volver a la vieja casona que en los albores del siglo XX albergó al Almacén y Despacho de Bebidas «El Progreso» para luego transformarse en lugar de encuentro en el que muchos hemos transitado un parte de nuestras propias vidas.

Ya no habrá entonces que extrañar las impardables empanadas y con solo un llamado telefónico se podrá saborear el pollo a la parrilla y aquellas doradas papas fritas hechas «a la antigua».

Y de nuestros recuerdos surgirán, para mantener el clima y la tradición, las tres preguntas emblemáticas que recorrerán las mesas imaginarias de Jorgito trasladadas a nuestra propia casa: ¿con cebolla o sin cebolla?, ¿blanco o tinto?, ¿pata o muslo?.

Solo hace falta llamar al 223 5 97-2696 y una moto nos acercará un pedazo de esa magia tan nuestra.