Las historias que dieron vida y color al premio de la Academia

La ceremonia de entrega de los premios Oscar ha generado a lo largo de los años historias de alegrías, enojos y emociones. Estas son sólo algunas de ellas.

imagesPensando más en el negocio que en el arte, laindustria fílmica estadounidense ideó el ‘Star-System’: sacó del anonimato a sus trabajadores dándoles el lustre suficiente como para recibir la incondicionalidad automática de una sociedad ávida de identificación con aquellos personajes que luchaban, sufrían, amaban, o hacían reir, en el cine más cercano. Así, una vez creada la mitología, solo era cuestión de tiempo extender el «happy-ending» fuera de las salas de proyección. La gran noche de los Oscar es, no solo la gala en la que la industria se homenajea a sí misma, sino el acontecimiento en el que, año tras año, prolongamos el mito. Una noche dorada cargada de destellos.

janet-1Mayo 1929. Janet Gaynor fue premiada con el galardón a la mejor actriz por «El séptimo cielo», «Amanecer» y «El Ángel de la calle». En esta ceremonia inaugural la triple nominación evidencia que las reglas aún no estaban del todo constituidas. En cualquier caso, si bien al recibir el dorado trofeo la estrella silente apenas atinó a pronunciar ante la concurrencia, aquel lacónico ‘gracias’ resultó ser el anticipo de su lanzamiento, ese mismo año y con gran éxito, al cine sonoro.

primera-ceremonia-oscarNoviembre 1930. La tercera ceremonia de los premios Oscar se celebró en la Sala de Fiestas del Hotel Ambassador, en Los Ángeles. Los miembros de la Academia pagaron diez dólares por cada reserva. Curiosamente, los invitados cenaron y luego se procedió a un baile, todo esto antes de repartir los premios.

norma-shearer-pictures-2Noviembre 1930. Aunque se suponía que los resultados de las votaciones eran secretas, Norma Shearer posó en varias revistas con un Oscar, dos días antes de la Ceremonia. El asunto hizo estallar a la megaestrella Joan Crawford: ¿Qué se puede esperar? ¡Ella se acuesta con el jefe! -refiriéndose al marido de Norma Shearer, el magnate Irving G. Thalberg, productor de la MGM-. El colmo llegó en otra ocasión, con la publicación, en su edición matinal, de la lista de vencedores en un conocido magacín de la época, horas antes de la entrega de premios.

Frank-Lloyd-Vencedor-Oscar-1930-Filme-The-Divine-LadyMarzo 1934. Momento embarazoso el que protagonizó el veterano actor Will Rogers cuando anunció el Oscar a la mejor dirección: ¡Vamos Frank, sube a recogerlo!. Al punto Frank Capra se levantaba de su asiento y se dirigía al escenario cuando, horrorizado, se topó con la terrible escena. Rogers felicitaba a otro Frank. Concretamente a un Frank Lloyd exultante que triunfaba aquel año con «Cabalgata». Años más tarde Capra confesaba en su autobiografía haberse sentido como un gusano al regresar a su sitio: ‘Todos mis amigos en la mesa estaban llorando (…). Aquellos miserables votantes de la Academia; al infierno con sus piojosos premios’. En la imagen Will Rogers y Frank Lloyd.

af407e7dec061a3f63f05bc69a09b78eFebrero 1935. La estrella encargada de recuperar el ánimo de América durante la Gran Depresión fue una niña de seis años llamada Shirley Temple, a la que La Academia concedió una versión miniatura del Oscar Especial por su benéfica contribución a la industria del entretenimiento. Además aquella noche «el pequeño milagro» -tal y como la bautizó Franklin D. Roosevelt- entregaba el premio de interpretación femenina a Claudet Colbert, rescatada in extremis de la estación de Los Angeles, a punto de coger un tren para Nueva York. En la imagen Shirley Temple y Irvin S. Cobb.

bette-davis-oscarMarzo 1936. Bette Davis no pudo evitar el rencor al recoger el Oscar a mejor actriz en «Peligrosa». ‘Es un premio de consolación. Me lo merecía el año pasado’ dijo la intérprete. De regreso a la mesa un paternal D.W. Griffith reprendió a la actriz: ‘No sabes la suerte que tienes, jovencita. Estar aquí a tu edad, con dinero, fama y todas estas cosas’.

3401465_640pxFebrero 1939. Walt Disney fue merecedor del Oscar Especial por su película de animación «Blancanieves y los siete enanitos». Como guiño a todos los fans la Academia hizo fabricar siete oscars en miniatura que fueron entregados por Shirley Temple. En su discurso Walt dijo: ‘Me siento tan orgulloso que estoy a punto de explotar’, a lo que la pequeña Shirley respondió: ‘Oh, por favor, no haga eso, Señor Disney’.

mammy2Febrero 1940. Cuando Hattie McDaniel se presentó a la prueba de selección de «Lo que el viento se llevó» con un auténtico uniforme de empleada doméstica, el papel difícilmente podía ser de otra… ‘Hallelujah, es el momento más feliz de mi vida’ dijo McDaniel, la inolvidable Mammy, al recoger el Oscar a la mejor actriz de reparto. Convertirse en la primera afroestadounidense en recibir un premio de la Academia no le evitó el reproche de la comunidad negra, por alimentar los estereotipos blancos sobre el hombre negro. Al respecto la actriz salió del paso con carácter: ‘Prefiero actuar de sirvienta y ganar 700 dólares por semana que ser una sirvienta y ganar 7’. En la imagen Fay Bainter entrega la estatuilla a Hattie McDaniel.

876b9557311cd5e44519c066cb2df9e7Febrero 1941. Empezó a convertirse en tradición que la prensa, faltando a su palabra, revelase antes de tiempo la identidad de los premiados. Por este motivo la Academia estableció la norma del sobre lacrado. Este ritual para mantener el suspense hasta el último momento conserva, setenta y tres años después, todo su encanto y eficacia. En la imagen Walter Brennan.