Las preguntas que dispara Arroyo: ¿hasta cuándo?, ¿qué más?

Por Libre Expresión – Recortó fondos en Seguridad, Salud y Educación, quitó subsidios a entidades de la comunidad y aumentó el propio en un 300%. Escenario que dispara estas preguntas.

Latrocinio: hurto o fraude, especialmente el que se comete contra bienes públicos.

Fraude: engaño económico con la intención de conseguir un beneficio, y con el cual alguien queda perjudicado.

Dos viejos conceptos -que lamentablemente han caminado a nuestro lado por décadas- que parece necesario que comencemos a recordar los marplatenses.

Las actitudes habituales del jefe comunal suelen mover a risa al ciudadano de a pie. Sus berrinches, su incontinencia verbal, su visión sesgada de la sociedad y sus problemas, que lo empuja en una especie de viaje ese pasado del que parece no querer moverse ni un ápice, han hecho de este personaje un motivo de anécdotas, bromas y,porque no, hasta exageraciones.

De cualquier forma todo el mundo sabe que su función ha quedado limitada a vivir los fragores internos de un gabinete que ya no le responde ni le pertenece -los integrantes son designados desde La Plata y hacia allí se dirigen sus informes y consultas- entretenido en poner y sacar a los pocos propios que le quedan, casi en un juego patético como el que hemos visto en algún dictador ya derrotado que, encerrado en su bunker final, movía piezas en un mapa de Europa creyendo aún que esos muñecos representaban ejércitos reales.

Pero esta caricatura se vuelve desagradable cuando Carlos Arroyo dispone caprichosamente de los fondos públicos, lesiona sectores productivos y sociales que la ciudad necesita para lograr el equilibrio, genera un cortocircuito -que llega a lo legal- entre las políticas fiscales del municipio con otras jurisdicciones y sobre todo “lleva agua para su molino” apropiándose de dineros públicos en beneficio de propio bienestar como funcionario.

Lo que no siempre se hace robando; a veces los vericuetos de la ley permiten que el dinero de todos concurra a mejorar la calidad de vida de un funcionario. Lo que es legal…pero no es legítimo.

Y es en ese momento en el que aparecen aquellos términos del inicio de la nota, y lo hagan en la plenitud de lo que se hace solapadamente: el fraude y el latrocinio.

El explosivo aumento impulsado para el presupuesto destinado a cubrir los gastos  del Intendente, el cual pasaría de los 27,9 millones de  pesos autorizados en 2017 a una cifra de 84,6 millones para 2018, se basa en la decisión de elevar los gastos en el personal de esa área, los cuales pasarían de los 22 millones de pesos otorgados en 2017 a un nuevo valor de 46 millones, registrando una diferencia de casi el 110%.

Pero no es solo en ese rubro en el que Arroyo, majestáticamente, resuelve incrementar el dinero para sostener su actividad. Quienes por estas horas analizan el proyecto elevado por Arroyo subrayaron que con una suba interanual del 300%, la partida del Intendente sería la que más aumento registraría en todas las áreas de la Municipalidad.

Seguramente lo necesario para sostener una planta de parásitos, parientes y buenos para nada que se han convertido en sanguijuelas dispuestas a chupar del dinero público hasta debilitarlo de tal forma que ya no responda al cuerpo social marplatense.

Después, lo mismo de siempre:

-el Ejecutivo tiene previsto incrementar en un 25% los recursos dedicados a la recolección de residuos.

-la eliminación del ítem destinado a financiar el Presupuesto Participativo hace suponer que el gobierno adoptó decisión de eliminar ese programa que permitía que los barrios eligiesen algunas de las obras que consideraban más necesarias.

-la decisión de retraer el gasto de la Dirección de la Mujer en un 0.38% en términos relativos, ya que los mayores fondos otorgados serían consumidos por el pago de sueldos, es otra prueba de las prioridades de Arroyo: para los suyos, todo…para avanzar en la defensa de los derechos de la mujer, nada.

-se perciben recortes en la Secretaría de Seguridad, la cual pasaría a tener este año un presupuesto de 105 millones de pesos, contra los 137 millones asignados el año pasado.

-la inversión en obra pública, estimada en 388 millones de pesos, registraría una reducción con respecto a los 404 millones del año pasado.

De aquél monto, el municipio adjudicará 143 millones a realizar inversiones nuevas, mientras que los 254 millones restantes estarían orientados a ejecutar obras que aparecen de manera repetida, ya que que su realización no se cumplió durante el año pasado.

Entienda el lector de lo que estamos hablando: $300 millones para sus gastos y $143 millones para nuevas obras. En todo el Partido de General Pueyrredon…

Entonces,,,basta. Ya no es broma; ya no mueve a sonrisa.

A cada contribuyente le cuesta demasiado hacerse del dinero para el pago de las tasas municipales como para que deba soportar que el producto de su esfuerzo vaya a financiar la vocación palaciega de Carlos Arroyo y sus parientes.

Las instituciones del estado -comenzando por el Concejo Deliberante, en la figura de los propios ediles de Cambiemos, que no pueden seguir mirando para el costado- tienen que ponerse en funcionamiento y cortar de cuajo esta barbaridad en forma de presupuesto que, si es aprobado en estas condiciones, hará capitular la dignidad democrática frente a la pretensión del gobernante y su corte.

Y habrá un fraude a la fe pública y un latrocinio con el dinero de los contribuyentes…