Liverpool: esta vez para el Flamengo no fue tan fácil

El conjunto inglés coronó uno de los mejores años de su historia al vencer por 1-0, en tiempo extra, a Flamengo para quedarse así con su primer título mundial.

El equipo brasileño aguantó hasta donde pudo. El Mengao, que llegaba tras la obtención de la Copa Libertadores en un final de película ante River, al que despojó sobre la hora de un triunfo seguro reeditando aquella final de 1966 frente a Peñarol que a los «millonarrios» les valió el eterno mote de «gallinas» por haber perdido en 15′ un encuentro que ganaba 2-0 y que terminó con un 4-2 a favor de los uruguayos, y luego de ganar sin problemas el Brasileirao, estuvo más que a la altura en el Estadio Internacional de Jalifa, en Qatar.

Pero esta vez no tuvo enfrente un rival con tan poca presencia anímica como River y nada pudo hacer para evitar la derrota.

Aunque sus figuras no estuvieron del todo encendidas, complicaron por momentos a la gran defensa roja y exigieron en un par de oportunidades a uno de los mejores arqueros del mundo como es Alisson Becker.

Del otro lado, Diego Alves no se quedó atrás: el Liverpool, claro favorito, no pudo imponer su juego, pero complicó cuando pudo salir rápido de contra. El palo salvó una vez a los de Río de Janeiro, y en las demás estuvo atento y elástico el ex Valencia.

Pocas desconcentraciones defensivas tuvo Flamengo. En la que llegaron un segundo tarde, Mané casi los castiga: en el descuento, el árbitro cobró un penal que luego tuvo que descartar gracias a la participación del VAR. Aunque esa jugada sería un presagio de lo que ocurriría en el tiempo extra.

Liverpool, en cuestión de segundos, salió de contra, combinó dos pases perfectos y Firmino quedó solo contra el arquero. El brasileño, con tranquilidad, amagó el primer remate y definió después con el arco vacío.

El equipo red solo tuvo que aguantar en el segundo tiempo extra ante un Mengao que entregó todo pero que no le alcanzó. Triunfo histórico para un Liverpool que se quedó con su primera corona y se tomó revancha de la final Intercontinental de 1981.