Lo atamos con alambre: el conflicto de la basura se resolvió…por ahora

RedacciónUna ruidosa protesta en las puertas del palacio municipal fue el corolario de cinco días de tensión en los que empresa, municipio y sindicato se reparten culpas. 

Mientras la tensión crecía y las horas pasaban con la ciudad tapada de basura, mientras los protagonistas de la triste historia de los últimos días repartían culpas y justificaciones, los marplatemnses esperaban ansiosos que llegase la solución que pusiese un punto final a tanto dislate.

A ellos poco les importa encontrar culpables y analizar pretextos, solo quieren que las calles dejen de ser un gigantesco predio de disposición final.

Desde la administración de Carlos Arroyo se sostiene que “en el día de la fecha comienzan a efectuarse los pagos, con fondos propios, correspondientes al servicio de Recolección de Residuos del mes de mayo”.

“Cabe destacar que la Municipalidad siempre estuvo dentro de los plazos previstos, resultando llamativo el no pago de los sueldos y aguinaldos a los trabajadores por parte de la empresa 9 de Julio, siendo este un requisito y  una responsabilidad de dicha empresa tal como lo estipula el pliego de Bases y Condiciones. Al respecto se recuerda que se ha encomendado al EMSUR la puesta en marcha de una auditoria para tomar conocimiento de la capacidad Técnica-financiera de la firma Transportes 9 de Julio S.A.” afirma el comunicado oficial.

Mientras tanto la empresa sostuvo que “estamos hablando de la factura de mayo. Nosotros hicimos el servicio de mayo completo. También junio y no se cobró un peso aunque no se venció aún la factura. Junio se hizo completo y también lo pagamos a los empleados. Lo último que pagaron fue abril”.

Y desde el sindicato, cuyos trabajadores fueron tildados ayer de “inadaptados” por el jefe comunal, insisten en que si la empresa no tiene respaldo financiero “es responsabilidad del municipio echarla”.

Y por fin, cuando avanzaba la tarde y ya se temía que los residuos quedasen amontonados durante otro largo día, la plata apareció, los trabajadores cobraron y la paz -más aparente que real- retomó el centro de la escena.

¿Se terminó el conflicto?…seguramente no, y reaparecerá a la vuelta de la esquina. Porque hace años que las circunstancias se repiten, las presiones se han incorporado como método de resolución de conflictos y las mentiras y/o verdades a medias ya son parte del mundo político-gremial que rara vez tiene en cuenta los intereses del ciudadano.

Al que, como a la basura, suelen dejarlo amontonado a un costado de la calle…