Lo de Carlés pinta para papelón y el gobierno retiraría el pliego

Para evitar una derrota Gobierno evalúa suspender la sesión del Senado, convocada para el miércoles próximo con el propósito de aprobar el pliego del jurista.

Esta mañana varios senadores supieron que no tendrían que estar en la ciudad la semana próxima, porque el Gobierno habría optado por evitar una derrota en el recinto que hasta ahora parece no poder evitar.

Carlés, un jurista de 33 años promovido por Eugenio Zaffaroni, defendió su nominación la semana pasada en la comisión de Acuerdos y el único kirchnerista que lo defendió fue el jefe de bloque Miguel Pichetto, quien luego anunció que la sesión no sería este miércoles, como estaba prevista, sino el próximo. La demora no tuvo otro fin que llegar a los 48 votos necesarios para alcanzar los dos tercios.

La oposición había complicado el conteo en noviembre, cuando 28 senadores se comprometieron a rechazar el pliego de cualquier candidato del Gobierno a completar la Corte Suprema. No se sumaron Adolfo Rodríguez Saá y su aliado Roberto Basualdo, pero lo justificaron en problemas logísticos para llegar a Buenos Aires.

El primer objetivo del Gobierno debería ser torcer al menos 5 de esos firmantes y, al igual que en aquel fallido intento por imponer a Daniel Reposo como procurador, la mirada estuvo puesta en Rodríguez Saá y su capacidad de reunir algunos de sus siete pares del interbloque Peronismo Federal.
El fueguino Jorge Garramuño y el neuquino Guillermo Pereyra colaboraron en febrero para aprobar la agencia de inteligencia y Miguel Pichetto buscaba contar otra vez con ellos.

El Gobierno ya había dado un primer paso: negoció un bono con el sindicato petrolero de Pereyra.

Siempre atento a capitalizar estas situaciones, el ex gobernador de San Luis abrió una negociación. Se ausentó en la Comisión de Acuerdos que trató el pliego y se reunió con Axel Kicillof para reiterarle su reclamo por una deuda de la Nación con la provincia.

Pero no hubo respuestas y su ladera Liliana Negre de Alonso reapareció para decir que nunca habían pensado en apoyar al candidato del Gobierno para la Corte. Reconocida por su cercanía al episcopado, la senadora puntana se preocupó por aclarar que no había recibido presión de la iglesia, por la supuesta sintonía entre el joven jurista y el sumo pontífice.

Sin embargo, Eduardo Valdés, embajador en el Vaticano, hizo saber al entorno de Rodríguez Saá que el Papa veía con agrado a Carlés en la Corte Suprema. Los detractores del joven jurista insisten en que el santafesino es un fabulador.

Hubo un gesto de Francisco que alimentó la hipótesis oficial: recibió en privado a Walter Aguilar, jefe del bloque de diputados de Compromiso Federal. El viaje lo organizó Julián Domínguez, el político con mejor llegada a la Santa Sede.

Sergio Massa supo de la gestión y puso manos a la obra: armó el martes un acto para repudiar a Carlés y subió al escenario a los senadores Basualdo y el radical Eugenio “Nito” Artaza, tentado por el Gobierno para acompañar al pliego. Su contacto de siempre con la Casa Rosada es Julio De Vido.

La movida del tigrense llegó en momentos de tensión con Rodríguez Saá, con quien no logra definir un acuerdo para hacer un frente y definir un candidato en internas.

A la complicación para sumar aliados, al Gobierno se le complicó todavía más cuando la aliada neuquina Lucila Crexller, quien ya había adelantado que no apoyaba el pliego, le dijo a La Nación que votará en contra, o sea, no colaborará con su ausencia.

Su aclaración trajo el recuerdo al fracaso del pliego de Reposo, que terminó de confirmarse cuando la santafesina Roxana Latorre, por entonces una ayuda habitual para cada votación, hizo público que votaría en contra. Esa misma tarde, Cristina envió el pliego de Alejandra Gils Carbó.