Lo haya autorizado o no Francisco es responsable de la misa en Luján

RedacciónSiempre se movió en una zona gris, de la que las pocas veces que salió fue para jugarse solo por un sector político. Su dualidad lo hace entonces responsable, más allá de los hechos.

Francisco no es tonto, porque Bergoglio ha sido siempre reconocido como una mente superior no solo en el mundo teológico sino y sobre todo en el político. Quienes lo trataron durante sus largos años de apostolado-militancia en la Argentina lo recuerdan como una de esas personas que interpretaba rápidamente los hechos, se adelantaba a las consecuencias y tomaba las decisiones pertinentes a ese análisis.

Pero también lo reconocen con un hombre testarudo y son dificultades para ampliar la mirada más allá de su propio cristal.

Francisco tiene todas las virtudes y defectos de la argentinidad. Talentoso, chispeante, con una vis épica que lo lleva a emprender las luchas más riesgosas hasta con naturalidad y sobre todo con una autosuficiencia a veces peligrosa que, más allá de una afectada humildad, le hace pensar que sus visiones son siempre las acertadas.

Pero Bergoglio es, en la cúspide de su argentinidad, alguien que se acostumbró a aceptar la venalidad como parte de nuestra vida política, convivir con ella y hasta quitarla del corazón de su análisis más profundo. Pese a denostarla en tiempos de Néstor Kirchner, hasta parecer un cruzado de la honestidad pública, la dejó de lado cuando se trató de molestar a los representantes de un neoliberalismo que detesta y comenzó a repartir gestos de simpatía hacia quienes -hoy en muchos casos presos y en otros tantos procesados- se habían robado el país a vista y paciencia de todos…incluido el cardenal que luego sería ungido Papa.

Una actitud habitual en un argentino pero poco deseable en un pontífice….

Y esa “militancia amnésica” que lo abrazó a Cristina, a Guillermo Moreno, a Hugo Moyano y su descendencia, a Daniel Scioli, a María del Cármen Falbo, la ex Procuradora de la provincia de Buenos Aires que debió renunciar para evitar un juicio político por graves irregularidades que en muchos casos suponían la comisión de delitos y a su par nacional Alejandra Gils Carbó con su larga lista de irregularidades y obstrucciones a la administración de justicia cuando se trataba de tocar los intereses del poder kirchnerista, a Luis D’Elía (ya procesado por la causa AMIA), a Julio De Vido y su esposa (con aquel ya encartado por la tragedia de Once), a Gustavo Vera (que durante tanto tiempo fuera un ariete desembozado contra Mauricio Macri) y más cerca en el tiempo a Juan Grabois, hoy cercano a Cristina y armando su propio movimiento político al servicio de la ex mandataria, fue dejando un claro mensaje de acompañamiento que caló muy hondo en el corazón de millones de argentinos católicos que no salen de su asombro al ver al Príncipe de Cristo cobijando delincuentes bajo el débil pretexto de la afinidad ideológica.

Porque por aquello de que “yo soy lo que el otro percibe de mí” Bergoglio debería dedicar algo más de cuidado a los muchos ciudadanos que no comulgan ni con el peronismo ni, mucho menos, con el kirchnerismo. ¿Lo habrá olvidado?, ¿no recordará el papel ecuménico que le corresponde?…¿alguien podrá repetirle al oído que el Urbi et Orbi aplica también para su país de origen?.

Sea como fuese, poco importa entonces si Francisco y Moyano acordaron la marcha y misa que se concentró en Luján para que el obispo Agustín Radrizzani acogiera a la dirigencia sindical como José y María en el pesebre a los Reyes Magos. Todos los antecedentes citados aquí, y muchos más, habilitan a la sociedad a creer que el Papa estaba detrás de los hechos.

Y nadie puede suponer una injuria en creerlo…

Mientras Francisco quiera convertir su cátedra en una Unidad Básica y lo haga desde un costado de la grieta y no como instrumento de acuerdo y unión, cada irresponsable que afirme “Francisco me autorizó” logrará que la sociedad desconfíe de las intenciones papales.

Y estará achicando un destino universal que puede estar ayudando al mundo pero ciertamente no al país que lo vio nacer.

No hay caso…elegido para representante de Cristo en la Tierra debería al menos cumplir el papel de la mujer del César.

¿Se entiende?…