Los argentinos de “Che Viajeros” cuentan vivencias de inmigrantes desde Edimburgo

Desde Instagram y Youtube, Verónica -junto a su marido, Mariano- muestra la experiencia de vivir en otros países con un espíritu arriesgado. Allí comparten imágenes y videos para acercar a la gente a los distintos lugares que visitan.

En diálogo con Florencia Cordero en Un Lugar en el Mundo, Verónica Mentasti narró en primera persona los detalles de su particular experiencia a la hora de probar suerte en el exterior.

La familia vivió primero en Londres, luego en Barcelona y ahora se encuentran en Edimburgo. Con Mariano tienen una hija de 29 años que vive en Ibiza y un hijo de 17 años, Valentín, que tenía 11 cuando se fueron de Argentina.

La experiencia surge cuando ambos se fueron para tener una mejor calidad de vida, más aventuras y por consiguiente, su hijo los acompañó. El proyecto nació para ayudar a los argentinos que se quieren ir a vivir a Reino Unido y que tienen muchas preguntas. Contó que teniendo el pasaporte europeo y el familiar pueden ir a vivir y a trabajar.

“Fuimos compartiendo tips en el canal de Youtube para que la gente venga y hay muchísimos argentinos en este momento en Edimburgo, con los cuales fuimos compartiendo información”, comentó la viajera.

Al comienzo no tenían fe en ellos mismos porque no conocían a nadie y no hablaban casi nada de inglés. “Nos vinimos porque ya habíamos pasado los 40 y se nos venía la noche, queríamos cumplir nuestro sueño de vivir en otro lado, conocer otras culturas”, confesó Verónica.

Por su bisabuelo tenía el pasaporte español, pero como hace seis años Italia y España estaban en crisis, averiguaron y eligieron Londres. No conocían Europa, pero no tuvieron mucho tiempo para hacer turismo porque luego de una semana de haber llegado, ambos ya tenían trabajo en una agencia de alquiler de habitaciones de unos argentinos. Ella trabajaba de empleada administrativa y su marido de diseñador gráfico.

“Fue fantástico, estuvimos ahí un año, yo seguí un tiempo más y mi marido se cambió de rubro. Era una empresa llena de argentinos, italianos, era un ambiente familiar, fue muy fácil”, expresó. En cuanto a la vida social, contó que es “caradura” y que su hijo al viajar tenía 11 años, por lo tanto, no tuvo inconvenientes y a los dos meses ya estaba integrado con su curso.

Después trabajó en una tienda que vendía cosas argentinas. “Te estresa un poco estar todo el tiempo pensando en inglés”, sostuvo. Y agregó que un tiempo después decidieron irse de Londres a España. Llegaron en pleno verano y no estaban a gusto tanto por el calor como por el hecho de que no consiguieron trabajo porque estaba la temporada empezada. Ambos estuvieron nueve meses sin encontrar, así que tenían, según ella, humores y energías distintas que al comienzo del viaje.

“Buscamos de todo y no conseguimos nada. Ya sabíamos que en Reino Unido no había problemas de trabajo y tenía una amiga que se había venido a Edimburgo, entonces ella me insistía en venir porque era más barato y los alquileres salían la mitad. Nos costó pero nos vinimos a conocer la ciudad y a los 15 días ya nos estábamos mudando”, detalló.

Por la pandemia, los primeros tres meses no fueron a trabajar pero el 15 de agosto, cuando volvieron las clases, todo volvió a la normalidad. Ella trabajó en la cocina de un café que está en el Palacio Real durante dos años y medio. Pero como nadie podía visitar el palacio, quedó afuera porque su contrato era temporal. Luego comenzó a trabajar en una escuela y actualmente se encuentra “contenta y esperando que todo pase para volver a mi palacio, donde me siento como en casa”.

“Edimburgo es un lugar de cuento, con edificios antiguos, precioso, pero son nueve meses de invierno y dos días de verano. A las tres y media, cuatro ya es de noche, te tiene que gustar este clima. A nosotros nos encanta porque nos hace acordar a la Patagonia argentina, donde íbamos cada 8 de diciembre en auto. Esto es muy similar”, manifestó Verónica.

Ante la salida del Brexit, explicó: «Tenés que cumplir con dos requisitos: por un lado, tener un inglés nivel B1 y, por el otro, tener un contrato de trabajo o una propuesta donde vayas a ganar más de 26.100 libras al año, lo cual no es fácil. Además hay que pagar la visa aproximadamente 600 libras, más otras 600 para pagar un seguro de salud por un año. Son trabas que se te van poniendo, antes venias con el pasaporte europeo y entrabas”.

Las consultas que reciben a través de su canal y redes son acerca de las preocupaciones de la gente de viajar en pandemia. El primer grupo que pudo hacerlo fue el 15 de septiembre y las dudas eran acerca de los papeles que debían llevar, a donde podían ir. Al respecto, señaló: «Un lugar similar es Irlanda, que la gente elige como opción para viajar. Tuve que armar un grupo de WhatsApp de 10 familias donde todos nos ayudamos, las cuales vinieron a partir de septiembre a Edimburgo. Son casi todos argentinos, menos una pareja de chilenos y una chica uruguaya, que venían planeando hace un año el viaje”.

Se suelen juntar con el grupo, a veces con sus hijos que tienen edades parecidas y el 24 a la noche pasarán la Navidad con dos parejas más. Afirmó que si llega un argentino a su ciudad lo lleva a conocer la Royal Mile, que es la milla real que separa el Castillo del Palacio con una extensión de 10 cuadras.

Antes de partir, en Argentina, tanto ella como su marido trabajaban por su cuenta haciendo stands artesanales para exposiciones. La pareja dejó a su familia y la comodidad de lo conocido. En ese sentido, afirmó que el viaje superó las expectativas: “No hubo un solo día que nos hayamos arrepentido de venir”.

El año pasado volvieron a Argentina y su hija, su mamá y sus suegros van a visitarlos y aprovechan a conocer. “Vivir acá es muy fácil, no tenés que complicarte por nada, lo mejor fue haberle dado una educación bilingüe a nuestro hijo, que ahora está aplicando para estudiar en las universidades escocesas, y con un trabajo común”, comentó. Y agregó sobre la seguridad que “acá las rejas no existen”.

En cuanto a los escoceses dijo que “son súper simpáticos, nos aman por la mano de Dios” y contó que «en los colectivos nadie se enoja, nadie se pelea, ni te insultan, te dejan pasar amablemente, la gente no está tan nerviosa. Cuando vas a trabajar y sabes que tenés un sueldo que te alcanza para comer, para pagar el alquiler y estás tranquilo”.

El pasaporte español lo tuvo a los 40 años luego de esperar a que salga la ley para nietos de españoles y expresó que hay distintas posibilidades, según cada país y recomendó «que lo hagan, sobre todo si sos joven ya que podes ir recorriendo, ver dónde te gusta, dónde te adaptás mejor».

Aprendió a cocinar gracias al Palacio, donde preparaba ensaladas, sandwiches y ayudaba al chef. El marido trabaja de carpintero y está contento con eso. Ambos se reinventaron. En cuanto a la rutina, Verónica trabaja, va al gimnasio, los fines de semana salen a pasear con el auto junto a su familia, a visitar a amigos y utilizan el transporte público para trasladarse a sus trabajos.

Destacó como algo positivo la amplia salida laboral ya que incluso en pandemia, las 10 familias argentinas que llegaron hace dos meses, ya están trabajando. De Argentina extraña la rutina, ir todos los domingos a la parrilla, ir a caminar a la costa del río, pero encuentra nuevas actividades para hacer en Escocia.

Por último, relató que en Argentina no tenían ninguna propiedad, ni cosas que cargar, y que siempre estaban pendientes de estar livianos, libres, se fueron con una valija cada uno, con el objetivo de arrancar de nuevo a los 43 años. Y además tienen planes de continuar viajando por Europa con una van.

La cuenta de Instagram es Che Viajeros, donde hay imperdibles fotos y videos de los paseos de Mariano y Verónica.

Escuchá la nota con Verónica Mentasti en Radio Brisas:

https://infobrisas.com/nota/31824/argentinos-che-viajeros-cuentan-desde-edimburgo-sus-vivencias-inmigrantes