Los Barros Schelotto: sin aplausos de la crítica y con títulos

Por José Luis Ponsico (*) – Los mellizos llevan un año y medio denostados por la prensa menottista de Horacio Pagani y “Gambetita” Latorre pese a los dos campeonatos y la final copera. Mitos y mentiras del fútbol “bien jugado”.

José L. Ponsico

Los “Mellizos” llevan un año y medio virtualmente “denostados” por la prensa menottista, de Horacio Pagani,”Torneos y Competencias” y popular “Gambetita” (Diego) Latorre, “Fox Sports”. Ambos “vanguardistas” a la hora de criticar el juego de Boca. Chocando con la realidad por lo visto anoche en San Pablo. Boca finalista, casi sin problemas.

“Boca no juega a nada”, repitieron cien veces. Un “latiguillo” hiriente para Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, de nuevo en la “cresta de la ola” tras el partido con Palmeiras que a los 20´ del primer tiempo estaba obligado a convertir cuatro goles. Misión imposible.

Guillermo y Gustavo: la crítica se enfrenta a los resultados

El de “Clarìn”, panelista del mediodía, hasta el cansancio: “Boca no juega a nada. Desde que no está Riquelme no existen tres pases bien dados”, dice, “en continuado” desde mediados de 2017.

Nadie preguntó nunca si a los técnicos, la mayoría, para ganar seguido, deben jugar como quiere el periodismo. O determinados periodistas. Sabiendo de antemano que no es sencillo el fútbol argentino. Uno de los más complejos, por juego intenso, del mundo.

El último Boca de buen fútbol con Di Stéfano (1969)

Llamativo que Boca con Alfio Basile también ganó dos torneos de AFA y no dejó el recuerdo de un fútbol vistoso, bien jugado. Si se trata de Boca, por pasado exitoso, remite al equipo de Alfredo Di Stéfano, 1969. No, precisamente, al de “Coco” Basile.

Por entonces, 2005-06, el bahiense Rodrigo Palacio -lo que tanto resultado da ahora Cristián Pavón, por juego vertical, desborde- resolvía partidos trabados, donde el juego no era precisamente de toque y lucimiento. Con dos “lungos”, Martín Palermo y Daniel Bilos.

Diego Latorre por otro canal de panelistas famosos -las cadenas multinacionales casi sin “rivales”- dijo, hace poco, antes de Boca 2 Palmeiras 0, en “La Bombonera”, que “el técnico de Boca a veces confunde con tantos cambios, de un partido a otro” disparó.

Palacio-Bilos-Palermo: más potencia que buen fútbol

“El equipo se asemeja a un mosaico”. Y sostuvo que “tener varios jugadores para el mismo puesto no siempre es lo mejor para el funcionamiento del equipo”. Anoche, el pensamiento del ex futbolista, hoy comentarista, era otro.

“Lo conozco bien a Guillermo y debe estar cansado de tantas crìticas. Ganando o no la Copa Libertadores con Boca, creo que se va a fin de año. No está acostumbrado a tantas cosas que se dicen, cuando ya ganó dos títulos y es finalista de la máxima conquista” siguió.

Se hace difícil para “la cátedra” de pensamiento único -esto es, los equipos con un juego de lucimiento permanente, como si los rivales estuvieran “siendo sillas” para mirar- adoradores del Barcelona de “Pep” Guardiola, hace una década, capaz de entretener, tocando corto, 20 veces, juego de pases elaborados a que otros equipos ganen con juego directo

Velocidad en Acosta y potencia en Silva; los hombres de Guillermo en Lanús

Los “Mellizos” aplican la fórmula que funcionó cuando estuvieron en Lanús, hace cinco años. Juego vertical, penetración rápida, ocupando siempre los dos laterales “de afuera hacia adentro”. Velocidad de Lautaro Acosta y potencia del uruguayo Santiago Silva

El momento de Diego “Pulpito” González y los “balazos” del paraguayo Víctor Ayala desde afuera del área. Lanús ganó “Copa Sudamericana” eliminando a River de Ramón Díaz -la primavera 2013- con goleada en el Monumental.

Hoy, la realidad explica que Boca no necesita “jugar al fútbol que le gusta a la gente” para ganar dos tìtulos, sucesivos de AFA. -el primero de la “Superliga”- ser puntero durante un año y medio, también alcanzar el objetivo de finalista de la Copa Libertadores.

Benedetto-Gago-Pérez: los constructores de la idea de los mellizos

Apenas con recursos “sencillos”: la cortada a Cristián Pavón, cuando está Fernando Gago o de los pies de Pablo Pérez. El desborde por ambas bandas y goles -más de 25- de Darío Benedetto mientras estuvo “entero”.

Luego repetir con el colombiano Sebastián Villa y los goles de Ramón Wanchope Abila de otras características a las del “Pipa” Benedetto, pero igual eficacia: casi un gol por partido jugado. Ambos con promedio alto.

Lo dicho: si se trata de ganar, no existe “la receta única, intransferible. Nadie piensa que a los cuatro mil hinchas de Boca viviendo la clasificación en San Pablo -hubo otro millar que no pudo ingresar- estuvieran pensando “en el fútbol que le gusta a la gente”.

Es que de entrada Palmeiras arriesgaba y Boca en cada “contra” estaba para convertir. Pavón marró desde cerca. Hubo gol anulado para los locales y enseguida tras desborde de Villa, el macizo Wanchope estampó la ventaja. El festejo dejó lejos todas las críticas.

Pudo ser fines de 1990. Anécdota con Carlos Bilardo y la leyenda del enfrentamiento con “Clarín” adoradores “del fútbol que le gusta a la gente”. Modo único, al parecer, para ganar, según “la cátedra”.

Italia 90: para “la crítica” también jugaba horrible.

“Nos “mataron” antes del Mundial de México´86 que ganamos; nos siguieron pegando en el Mundial, Italia´90 que sin (Claudio) Caniggia, el “Vasco” (Julio) Olarticoechea tampoco el “Gringo” Giusti perdimos por penal dudoso contra Alemania, faltando 6 minutos”, decía.

“La pregunta del millón: ¿ Si un equipo juega mal, no gana, pierde seguido?. Rajan al técnico Si un futbolista baja su rendimiento, no le renuevan el contrato. Si los periodistas dicen cosas alejadas de la realidad, un año, dos, tres … ¿no deberían pasar a maestranza?”

Bilardo en el´90 tenía serias diferencias con la “legión” del “fútbol que le gusta a la gente”, como si fuera la única manera de ganar seguido. Los “Mellizos” no son “bilardistas” por razones obvias -Estudiantes-Gimnasia, el más añejo de los clásicos- pero piensan igual.

O al menos, es lo que parece. Antes y ahora, se trata de ganar. Tampoco es “una ciencia” pensar que un equipo, eficaz en ataque y firme en defensa, gane seguido. No es que el éxito, en el fútbol, dependa -exclusivamente- de una cuestión estética.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur