Los clasificados de Fiorini, la pértiga de Raverta y el pedido de Largirucho

Por Adrián Freijo La cuestión de la exploración petrolera en aguas cercanas a Mar del Plata disparó un debate que abarca a la sociedad pero también actitudes que definen la clase dirigente.

Lindo debate ha disparado la cuestión del petróleo en cercanía de nuestras costas. Claro que mientras algunos amantes de la figuración no dejaron pasar la oportunidad de mostrar sus cartas de expertos en generalidades, otros/as no saben donde pararse para no enojar a sus jefes o recibir el repudio de una comunidad frente a la que gustan pararse a la hora de pedir su voto o apoyo.

Estas últimas horas han sido ricas en estos ejemplos.

Lucas Fiorini observó la posibilidad de recuperar protagonismo con la cuestión de las autorizaciones para la exploración off shore de petróleo en aguas cercanas a Mar del Plata y salió de punta con sus trajinados botines, que buscaron golear para tan diversos equipos en los últimos años, a fustigar al intendente Guillermo Montenegro quien se había expresado acerca de la necesidad de que la ciudad fuese tenida en cuenta a la hora de recibir información acerca de lo que se pensaba implementar y adelantado su rechazo a cualquier intento que no tuviese en cuenta el interés y la opinión delos vecinos.

Lejos de entender que la posición del municipio se sostenía en la lógica más abrumadora, Fiorini sostuvo que quienes así pensaban eran «cultores del endiosamiento del márketing, nunca con la cabeza y el corazón puesto en la gestión sería y honesta, salieron a posicionarse en una postura facilista que puede entenderse en adolescentes ideologizados pero no debiera primar en quienes ocupan lugares importantes de responsabilidad pública».

Preocupado por la posibilidad de que aquellos a quien buscaba agradar con su diatriba no tomasen nota de tal situación, el buen Lucas extrajo de su bolsillo el «Manual del buen discípulo del Instituto Patria» y habló de «un conservadurismo que siga inmovilizando a nuestra ciudad nos mantendrá en la inercia decadente de los últimos tiempos. Perder ingentes recursos para Mar del Plata y la zona por oposición apriorística cegada y estimulada por la demagogia gubernamental local es una barbaridad».

Así continúa afirmando el hoy desocupado ex legislador, mientras propone leer aquellos informes que han sido financiados y acompañados desde el gobierno nacional a los que define como «trabajos profesionales de marplatenses que explican con altura las oportunidades que se abren, además de escuchar la voz de quienes en nuestro propio parque industrial tienen empresas de punta vinculadas a esta veta productiva».

Todo surgiendo de un supuesto de difícil confirmación y que dispara una pregunta: ¿cuál es la especialización de Fiorini en cuestiones petroleras que le permite resolver «per se» acerca de que información merece ser tenida en cuenta y cual no?.

Todo lo que sabemos al respecto es que, a través de su vocero Nicolás Lauría, ya se había presentado como especialista en «zonas rojas»; y ahora parece hacer lo mismo con las «zonas off shore»…

En realidad lo que el buen Lucas explora es el área de clasificados de la vida política -ese que se titula «Busca Empleo»– y trata de acomodarse cerca de la sombra del oficialismo nacional y provincial para lograr, por fin, que le cumplan alguna de las promesas de campaña. Aquellas que lo llevaron a saltar de su vehemente alianza con el macrismo, convencido de que se le permitiría renovar la única zona que realmente maneja y es la «zona banca y conchabo» a la esperanzadora posibilidad de ingresar al Banco Provincia tan solo entregando a sus dos concejales en manos del Frente de Todos.

Y allí fue, con la fe inagotable del converso, a denunciar podredumbres donde hasta ayer percibía perfumes. Aunque el paso del tiempo pareciera indicar que, pese a sus esfuerzos por demostrar su nueva lealtad, desde el kirchnerismo no parecen tomar muy en cuenta su entusiasmo y, al menos por ahora, lo tienen en lista de espera. Aunque a alguna de sus «zonas» lo mandarán a ganarse sus vituallas…

Más disimulada pasó la pértiga de Fernanda Raverta que le permitió buscar el resquicio para caminar por la cuerda floja sin caer al abismo. A sabiendas que los ojos de los marplatenses se posarían sobre ella, la titular de la ANSES optó por adelantar que «algún equilibrio vamos a encontrar». Una generalidad que poco y nada aporta a la preocupación general pero deja en claro que mientras la líder del FdT local pueda surfear la ola y no aparecer como responsable de lo que pudiese ocurrir, se sentirá cómoda en ese rol.

La catarata de palabras de Fiorini y las escuetas respuestas de Raverta -que nada aportan a un debate que todos exigimos rico, profundo y a la luz del día- indican lo poco que conocen estos opinadores sobre la cuestión de fondo, los pone como actores secundarios de una puesta en la que tendrán sus roles asignados por los verdaderos guionistas y nos obliga a sacar del baúl de los recuerdos al querido Larguirucho para que les pida a ambos -y seguramente a muchos más en los próximos meses- aquello de «blá más fuerte que no te escucho».

Por ahora…uno busca laburo y la otra un árbol tras el que pueda esconderse.