LOS GOBERNANTES Y EL PASTOR MENTIROSO

«Quédense en casa», «cuídense», «no perdamos lo conseguido» claman los funcionarios y dirigentes, hoy jaqueados por el contagio, luego de dar a la sociedad la imagen misma de la soberbia y la irresponsabilidad.

¿Creían que a ellos no les podía llegar el contagio?, ¿sintieron que frente a la enfermedad tenían los mismos privilegios que suelen arrogarse frente a la realidad?. ¿O son tan brutos para entender como suelen serlo para gobernar?.

El presidente, varios gobernadores, intendentes, legisladores o tan solo dirigentes de la oposición y el oficialismo, se cansaron de mostrarse abrazados con sus compañeros de ruta, sacándose selfies con la gente, participando de comidas, mitines y reuniones por doquier. Mientras encerraban a la gente en sus casas caían en la tentación de seguir dando el mensaje de una clase distinta, superior y fuera del alcance de las normas.

Solo unos pocos -o muchos que por cumplir cayeron en el anonimato- mostraron prudencia y empatía con sus vecinos y gobernados. Trabajaron, estuvieron…pero no se confiaron en el «haz lo que yo digo pero no lo que yo hago».

Ahora, cuando la peste llama a sus propias puertas, se ven obligados a entender que un cargo, una tarjeta con escudo, un chofer o un guardaespaldas no los convierte en semidioses y a ellos también puede alcanzarlos el virus que pasea por el mundo sin elegir a quien ataca y a quien no.

Lamentablemente caen tarde, una vez más, en la realidad. ¿Lograrán que una población cansada del encierro, desesperada por la necesidad de trabajar e indignada por aquellas imagen de intocables y superiores que sus gobernantes dieron hasta hoy, acepte mansamente dar marcha atrás?. ¿Por qué creer en el peligro si quien me conduce muestra que nada está pasando?.

En un país harto de las mentiras ya no es posible gobernar con las palabras, las filminas o los decretos. Se lo hace con el ejemplo; eso que ha estado ausente desde el comienzo mismo del aislamiento.

Como al pastor mentiroso, a nuestros conducciones ahora nadie les cree cuando anuncian el peligro…

¿Era tan difícil de entender?.