Los Lanatta y Schilaci se plantean participar en «Bailando por un Sueño»

(Redacción)Tres prófugos que no pueden ser localizados por tres fuerzas de seguridad completas pese a buscar ser vistos todo el tiempo. ¿Ineptitud, complicidad o falta de voluntad?.

Los Lanatta y Schilaci ya no saben que hacer para ser localizados. Van a comprar verdura, «visitan» en dos ocasiones a la ex suegra de uno de ellos, se detienen para balear agentes policiales que en un operativo rutinario de tránsito que solo les hacían señas para bajar la velocidad, concurren a un bautismo en la casa quinta de «El Faraón» al que asiste un centenar de personas, pasan tres días de descanso en una vivienda de Chascomús, dan vueltas durante una semana en un radio no mayor a los trecientos kilómetros, en medio del campo y sin disimulo alguno. Y hasta se dan el lujo de cambiar de vehículo buscando siempre uno que no sea muy distinto ni de color ni de modelo del que venían utilizando hasta el momento, a los que solo le falta inscribir en la puerta «Lanatta Hnos & Asoc.», con unas bonitas rejas ploteadas junto a la razón social.

Y sin embargo...nadie los puede encontrar.

Para desesperación de un periodismo histérico -que en la compulsión por tener una primicia puede llegar a inventar las teorías más disparatadas y absurdas- cada vez que logran su objetivo de ser vistos, las fuerzas de seguridad se encargan de darles el tiempo y el espacio necesario para volver a hacer lo que menos quieren: escapar.

[Tweet «Los Lanatta y Schillaci ya no saben que hacer para que alguien los encuentre»]

La televisión nos devuelve la imagen de policías y gendarmes inmovilizados por horas y horas en el lugar del último hecho, en una especie de peregrina esperanza de que los delincuentes vuelvan al lugar a preguntar que hora es. Ridículo, infantil…demasiado obvio.

[Tweet «¿Alguien quiere agarrar a los Lanatta y a Schilaci?. Pareciera que no.»]

Se detienen compulsivamente a personas en los lugares más distantes del país, a las que uno o dos días después se devuelve la libertad por no tener nada que ver con los hechos. Se distrae, se miente, se tropieza con pistas falsas que todos sabemos que lo son, menos los investigadores.

¿Alguien quiere agarrar a los Lanatta y a Schilaci?. Pareciera que no.

Así las cosas, a los evadidos solo les quedará inscribirse en el Bailando por un Sueño 2016 y esperar que algún juez, fiscal, policía, gendarme o gobernante vea el programa. Tal vez entonces su esfuerzo por estar permanentemente en la mira les de resultado.

Mientras tanto…sigan participando.