Macri, el aborto, Francisco y una jugada propia de Maquiavelo

Por Adrián Freijo¿Y si detrás de la extemporánea decisión de plantear el debate por el aborto el presidente está escondiendo la voluntad de una reforma Constitucional?. Hay un porque.

En la reforma constitucional del año 1994, se incorporaron con rango constitucional diversos tratados, convenciones y pactos internacionales ya sancionados por el Congreso Nacional, entre ellos la convención americana sobre derechos humanos o pacto de San José de Costa Rica (Ley 23.054) y la convención sobre derechos del niño (Ley 23.849).
Ahora tienen rango constitucional, están por encima de las leyes, protegen el derecho a la vida desde la concepción y no puede aprobarse una ley que legitime el aborto.
En el artículo 75° de la Constitución Nacional, que está en el capítulo cuarto referido a “atribuciones del congreso”, en el inciso 22, ratifica la facultad de “Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede”. Y a continuación precisa un concepto terminante: “Los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes”. En consecuencia, dado el rango constitucional que tiene la protección a la vida desde la concepción, es jurídicamente imposible que el Congreso Nacional, y cualquier otro organismo nacional, provincial o municipal, público o privado, pueda sancionar el aborto.
Esta protección constitucional está vigentey por consiguiente la protección de la vida de las personas por nacer está protegida desde la concepción.

Punto final para un debate que de esta manera se termina antes de comenzar.

¿Qué busca entonces Mauricio Macri con su impulso a la discusión en el Congreso Nacional?, ¿esconder temas de actualidad como el enojo de la clase media con la política económica?, ¿acentuar su lejanía con el Papa aprovechando que Francisco tampoco pasa un buen momento en su relación con la sociedad?, ¿aparecer como un progresista que nunca fue ni tampoco quiso ser?.

Todo muy lineal, casi infantil. Descartable

¿Y si lo que pretende el presidente es forzar una reforma de la Constitución, única manera de poder generar las condiciones jurídicas que habiliten el debate?.

¿Y si la intención es replantear el estado, los órganos de control y hasta el sistema de elección de representantes como resultado de dicha reforma?.

Tal vez alguien le acercó a la mesa chica presidencial la idea de que los cambios que hoy se frenan en el parlamento y solo ven la luz cundo la billetera del estado se abre a las provincias mucho más allá de lo que la realidad económica permitiría podrían llevarse adelante de una sola vez si se los incorpora a una reforma de la Carta Magna.

Tal vez, solo tal vez, sería importante que no perdiésemos de vista esta alternativa. Sabemos porque se lo decimos…