Macri y un discurso que hizo eje en una nueva agenda para el país

RedacciónUn mensaje moderado, con eje en el futuro y escaso diagnóstico de la situación actual, mostró a un presidente preocupado por relanzar su gobierno desde el optimismo.

En un discurso con fuerte contenido económico, el jefe de Estado aseguró que “lo peor ya pasó” y defendió el camino de “gradualismo” para bajar el déficit fiscal.

La inflación está bajando y no queremos sólo bajarla, queremos que nunca más sea un instrumento de la política como lo ha sido durante los últimos 70 años“, sostuvo Macri al abordar uno de los temas más delicados de su gestión, del mismo modo en que se refirió a la situación del mundo del trabajo en la Argentina.

El Presidente se refirió a los aspectos de la reforma laboral que tienen consenso mayoritario, como el blanqueo laboral y la extensión de la licencia por paternidad. Anunció que enviará el proyecto de ley de inclusión laboral para que miles de trabajadores puedan registrase”. Además, se comprometió a que el salario igualitario entre hombres y mujeres “sea una realidad”. “No podemos permitir que una mujer gane menos que un hombre. No es justo, no esté bien”, afirmó.

Macri afirmó  que “la desocupación está bajando y el total de empleados registrados aumentó a 270.000”. Remarcó que “la mitad de los trabajadores en la Argentina está en la informalidad” y sostuvo que no es porque quieran sino porque hacen lo que pueden.

Al repasar la agenda verde del Gobierno, el mandatario introdujo un proyecto que contempla transformar parte de Campo de Mayo en un parque público. Dijo además que pretende que 2018 sea el año de mayor creación de parques nacionales de la historia argentina.

Con respecto al papel del estado en la sociedad Macri dijo que su gobierno apostó por uno “transparente”, que muestra “cómo gasta su plata”. Sostuvo que sus funcionarios están obligados a “mantener un alto estándar ético”. “Nos pusimos límites como nunca antes para garantizar que no estamos acá para beneficiarnos”, señaló.

En los aspectos políticos de lo que suele determinar como “la vieja agenda” el presidente aludió, sin nombrarla, a la situación de Venezuela y también a que “no debemos vivir entre aprietes y chantajes”, en calara referencia a la reciente marcha organizada por Pablo y Hugo Moyano.

Un fuerte apoyo a las fuerzas de seguridad mostró uno de los nuevos paradigmas impulsados por este gobierno, tras décadas de desprestigio y agravio hacia las mismas, muchas veces movilizados desde el mismo estado.

Conectividad, inversiones, educación -“no puede ser que solo se acuerden de la educación cuando hay paritarias” dijo- avances en materia de seguridad y necesidad de reformar las leyes penales y sobre todo la alusión a la cuestión del aborto, que ocupará en los próximos meses la agenda parlamentaria, cerraron un mensaje que trató en todo momento plantear una mirada hacia el futuro, tal vez para no centrarse en las complejas realidades del presente.

Una jornada tranquila -seguramente como producto de un blindaje absoluto al edificio del Congreso- y un mensaje moderado, modernista y tal vez un poco exagerado en materia de logros conseguidos al mismo tiempo que poco sólido en lo que tiene que ver con el “como” de los anuncios realizados.