MADURANDO

La decisión del gobierno argentino al desconocer las elecciones venezolanas se inscribe en una ya larga cadena de aciertos en materia de política internacional. El valor del liderazgo.

Más allá de la visión que cada uno pueda tener sobre el gobierno de Mauricio Macri, es claro que esta administración no puede ser tildada de autoritaria o acusada de avasallar los derechos civiles. Otra cosa, tal vez, puede pensarse cuando hablamos de derechos sociales…

Las mentiras siempre interesadas de los diferentes sectores políticos, en un caso en ferviente apoyo y en otros en militante rechazo, poco tienen que ver con la mirada del hombre común que a esta altura está muy enojado con el gobierno y sus prioridades pero de ninguna manera quiere volver a los gritos, las cadenas interminables y el relato perverso.

Y por esa amplia avenida de la realidad recorre una convicción que los hechos confirman día a día: Venezuela padece una dictadura militar, con pretensión de democracia “revolucionaria”, y de su mano el pueblo muere de hambre, sin remedios ni insumos elementales, con proscripciones y represiones, con centenares de presos políticos, medios silenciados por la fuerza y con un éxodo humano que en números reales supera al de países en guerra como Siria o naciones sometidas a la hambruna como muchas del continente africano. Todos los elementos propios de una tiranía…

Enfrentarla y condenarla es una obligación de todos los amantes de la libertad; y liderar esa posición es un reflejo del buen político.

Hace años que Argentina ocupa un papel secundario en el paso que marca la vida latinoamericana. Fuimos la sombra de Brasil pero también, y durante toda una década, un desvaído apéndice del chavismo y sus herederos. Si hasta llegamos a ocupar lugares secundarios en organizaciones multilaterales (Mercosur y Parlasur) en las que la voz del país no era tenida en cuenta cuando sus autoridades comenzaban a desgranar números y éxitos que todos sabían que eran parte de una imaginación tan frondosa como mal intencionada.

Ahora todo ha cambiado y es Argentina la que marca el paso del repudio mundial contra el déspota caibeño. Solo nueve países del mundo -Bolivia, Rusia, China, Irán, Siria, Nicaragua, Cuba, El Salvador, Turquía- reconocieron los resultados electorales. Salvo el primero, los otros ocho no se caracterizan como modelo de democracias apoyadas en elecciones libres….

En el planeta hay 195 naciones independientes y reconocidas como tales; si solo el 5% de ellas reconocen al gobierno de Nicolás Maduro poco es lo que hay que agregar.

Acompañar ese repudio universal, y liderarlo, es un acto de verdadera… Madurez.