¿MALA PRAXIS, IDEOLOGÍA O ESTUPIDEZ?

La Argentina se aleja irremediablemente del mundo y deja de lado la posibilidad de sostenerse en el conjunto de naciones para salir más inteligentemente de las consecuencias de la pandemia.

 

El Fondo Monetario Internacional sigue cerrando acuerdos de diferente tipo con países miembros en medio de la pandemia que afecta a la economía internacional. Mientras, la Argentina va rumbo a convertirse en una oveja negra dado el exceso de ideologismo setentista imperante en el sector duro del Frente de Todos y que puede llevar a un incumplimiento o default en septiembre, cuando deba hacerse frente a un vencimiento por USD 1.868 millones y otro por igual monto en diciembre.

El programa que el Fondo ofrece a sus países miembros apoya «los planes de reforma fiscal con los que las autoridades pretenden generar gradualmente un superávit primario y situar la deuda pública en una trayectoria descendente, además de abordar las necesidades inmediatas de financiamiento y sentar las bases para una recuperación sólida, duradera e inclusiva. Se espera asimismo que el acuerdo catalice apoyo financiero adicional de entidades bilaterales y multilaterales”.

Ocurre que la reforma fiscal, el orden monetario, un superávit primario y sostenibilidad de la deuda, son palabras que exasperan al gobierno de Alberto Fernández. La visión oficial contra un “ajuste fiscal” que no es más que ordenar las cuentas públicas, es lo que conspira contra un acuerdo de la Argentina con el FMI y que puede derivar en un nuevo default para la colección argentina de incumplimientos.

Y para completar el panorama de aislamiento autoimpuesto, la  Argentina deja pasar la fuerte asistencia financiera que pueden dar organismos internacionales en medio de la pandemia. El FMI rápidamente respondió a pedidos de financiamiento de emergencia de más de 100 países del planeta.

Paradójicamente, Martín Guzmán no solicitó ninguna de las líneas de crédito disponible a todos los miembros del organismo y cuando quiso hacerlo se encontró con que  había vencido el plazo para disponer de ellas. Un caso insólito de mala praxis del ministro…

Algo que se potencia con lo que ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en una densa nube de preocupación sobre la cabeza de los actores económicos del país y la de todos los que, por afecto o interés, necesitan que la Argentina salga adelante: la demora en iniciar las negociaciones oficiales con el FMI están atadas a la falta de definición en la puja interna de un gobierno en el que algunos -con Alberto Fernández y su ministro a la cabeza- quieren negociar y llegar a un acuerdo con el organismo y otros -los que rodean a la ex presidenta y la propia Cristina- no quieren oír de hablar de ajustar cuentas y/o dejar de emitir moneda para financiar el próximo tiempo electoral.

Mientras tanto Bangladesh, Mongolia, Ucrania, Afganistán, Jordania, Pakistán, Túnez, Camerún, Congo, Chile, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Paraguay, Perú, son algunos de los países que van a recibir asistencia financiera del FMI por el equivalente a USD 105.482 millones de dólares.

Temeroso de la caída de la economía mundial -y azuzado por el Banco Mundial y por la nueva administración norteamericana- el FMI ha resuelto sostener a los países miembros, poniendo el acento en aquellos que se encuentran atravesando los peores momentos económicos. ¿Es necesario recordar que Argentina es hoy uno de ellos?.

El duro documento que en las últimas horas vio a la luz desde el Foro de Davos en el que se fustiga el manejo que nuestro país ha hecho de la pandemia y de la economía -basado en datos incontrastables que así lo indican- es otra clara demostración de la preocupación mundial por el derrotero que ha tomado la realidad de nuestro país.

Algo de lo que parecen tomar nota todos…menos el gobierno de Alberto Fernández.