Mar del Plata y el COVID: cuando mentir es la política elegida

Por Adrián FreijoMientras se insiste en que los números están controlados se derivan pacientes a otros hospitales provinciales, se niegan test y se acepta el chantaje de la medicina privada.

«Está todo tan controlado que el Hospital Modular está cerrado por falta de demanda de camas» sostienen desde el área provincial de salud al mismo tiempo que anuncian la construcción de un nuevo centro «por si la temporada trae consigo la necesidad de disponer de nuevas plazas».

Mientras tanto, y calladamente, se reiteran las derivaciones desde nuestra ciudad hacia el Hospital del Bicentenario de Ituzaingó o, cuando se trata de pacientes con mayores complicaciones, al de El Cruce-Néstor Kirchner. Y nadie logra explicar el motivo por el cual se tiene semejante estructura ociosa en el distrito y sin embargo debe recurrirse a otros nosocomios lejos de Mar del Plata, con todas las complicaciones y angustias que ello acarrea a las familias.

Paralelamente las clínicas privadas, agrupadas en FECLIBA, insisten en afirmar que ya no disponen de camas, aunque de una somera investigación de los hechos surge que esto solo es aplicable a las necesidades de los adultos mayores: cuando se trata de pacientes jóvenes, sin riesgo de mayores complicaciones, «milagrosamente» aparece la disponibilidad y con la internación se asegura una facturación de cuatro o cinco días que mejora la ecuación económica de los establecimientos.

Mientras tanto los adultos mayores deben peregrinar por los establecimientos de salud de todo tipo, derivados por un PAMI que no solo se desentiende de su destino sino que además aprovecha la emergencia para perseguir a los médicos de cabecera que no pertenecen a La Cámpora -hoy enquistada en esta institución y en la ANSES y dispuesta a cubrir con su propia gente cada uno de los espacios necesarios para apropiarse de la estructura- buscando todos los pretextos posibles para desplazarlos y poder suplantarlos por quienes estén dispuestos a cumplir primero con la organización y solo después con el afiliado.

Y las derivaciones al Hospital Español, hoy convertido en paso previo del traslado a otros centros provinciales con el pretexto de la falta de estructura del decadente establecimiento para atender a quienes allí son enviados, se convierten en la puerta de salida del sistema local y el pretexto para seguir ocultando la ineficiencia e insensibilidad del PAMI.

Mientras tanto en el Houssay, protagonista de todas las malas consecuencias imaginables por mala administración y/o falta de organización desde el inicio de la pandemia, la respuesta siempre es la misma: «estamos colapsados, vayan al HIGA o al CEMA o a una clínica…o a donde puedan».

¿La verdad?..el nosocomio dependiente del PAMI y que debería ser el centro primario de atención de los jubilados ha sido abandonado a su suerte  por la administración que preside Luana Volnovich y no tiene hoy el equipamiento mínimo indispensable para atender a pacientes infectados de COVID-19. Los fondos disponibles, al igual que en la ANSES, son necesarios para otras prioridades tales como…hacer política, designar a todos los parientes posibles y sostener la estructura camporista.

Mientras todo este desaguisado sigue adelante los números que se comunican diariamente ya despiertan en la gente más que justificadas dudas. Se sabe que no figuran las derivaciones, no se intensifican los testeos y se maneja con sorprendente liviandad la carga de los datos. Pero todos los especialistas consultados por LIBRE EXPRESIÓN sostienen que, en el mejor de los casos, «debería hablarse de al menos un 35% por arriba de lo informado y en una proyección creciente que nos ubica por encima de los 500 casos para fin de este mes de enero».

Este es el panorama real de una ciudad que, en la duda permanente entre la salud y la economía, está logrando el tétrico doble efecto de destruir ambas cuestiones: la temporada languidece sin que haya un solo síntoma de reactivación y los contagios avanzan, crecen y proyectan un panorama cada día más complicado y fuera de control.

Mientras todo pretende esconderse con mentiras, datos falsos y relatos entusiastas de cosas que no pasan y otras que se inventan.

Y si es cierto aquello de «la única verdad es la realidad» no lo es menos que deberíamos agregar que «siempre y cuando se la muestre tal cual es y se trabaje para corregir lo malo que proponga».

Todo lo opuesto a lo que hoy ocurre en Mar del Plata.