Mardel: ¿Oposición o solo un espejismo de tahúres?

Por Adrián FreijoUn armado opositor requiere  estar convencido que el oficialismo daña a la sociedad y tener una idea mejor acerca de lo que hacer con la cosa pública.

El oficialismo tendría asegurado un triunfo aplastante en Mar del Plata…salvo por el propio oficialismo.

Si los radicales estuviesen convencidos de la continuidad de Cambiemos tal cual fue fundado en el distrito -es decir con Arroyo adentro- y ya hubiesen resuelto si su candidato es Vilma Baragiola o es Maxi Abad, con el compromiso real de contar con el acompañamiento del otro y si sobre todo hubiesen llegado a entender que en política cuando un dirigente marca mucha diferencia en la intención de voto a su favor hay que acompañarlo…

Y si Carlos Arroyo aceptase que los errores cometidos lo han dejado sin margen para buscar la reelección pero no para pretender pasar a la historia como el que se atrevió a hacer algún que otro trabajo sucio que las formas de administrar General Pueyrredón estaba exigiendo y el que además recordó a los poderes centrales que más allá de nuestras necesidades al intendente de Mar del Plata y Batán no se lo puede maltratar…

Y si los integrantes de la Agrupación Atlántica estuviesen menos pendientes de sus destinos personales y se acercasen a quienes desde la experiencia y el peso propio están en condiciones de manejar un momento tan difícil como es este del armado de listas y candidaturas, además de poder intentar ampliar el espacio poniéndose espalda con espalda con la vieja UCR para evitar que Guillermo Montenegro, sostenido nada más que por los dineros públicos provinciales y sin inserción alguna en el electorado, pinte de amarillo todo lo que se le acerca y genere un espejismo que se disolverá con solo tocarlo…

Si todo eso se diese, el triunfo estaría asegurado.

Tuvieron todo el tiempo que era necesario y aún pueden llegar al cierre de candidaturas -al de alianzas irán todos de la mano y luciendo sus fariseas sonrisas bajo el nombre de Cambiemos-  si comprenden que enfrente tienen un carrousel de vanidades que, abarcando a más del 60% de los votantes de octubre, se disponen a conseguir el milagro de perder una vez más.

Y es que en este contexto disparatado en el que por primera vez en la historia todos hacen los esfuerzos necesarios para ser derrotados, un peronismo dividido en tres patas, si no aparece aún algún otro «heredero del General», es garantía de que cada uno de los postulantes se quede con una porción de votos que alcanzarán para mantener presencia en el HCD, asegurar módulos y gastos partidarios, proyectar en algunos casos vigencia personal para los años venideros y...asegurar cuatro años más del salvaje ajuste de Cambiemos que ha dejado a la ciudad con una situación social imposible de levantar, que nos ha quitado valiosos ingresos provenientes de la coparticipación, nos ha puesto en el lugar de los municipios chicos al momento de definir el plan ordinario de obras y el especial por el fondo compensatorio para el bienio 2019-20 y ha demostrado sobradamente que de nosotros solo le interesa la foto del inicio de temporada con María Eugenia Vidal paseando etérea cual Alfonsina rediviva entre carpas y sombrillas yellow tone.

Fernanda Raverta sabe que no le alcanza; que le faltan con suerte 15 puntos para comenzar a tallar y que dependerá de un arrastre nacional y provincial que, en una primera vuelta en la que las boletas de la alianza F.F. con Axel y Magario en la provincia no podrán asegurar más de un 10% de plus a los candidatos locales. Pero quiere ser la candidata y como algunos de sus ancestros políticos se permite el derecho de juzgar ideológicamente quien «pertenece al proyecto y quien no». Aunque las encuestas le recuerden a los gritos que la gente piensa otra cosa…

Ariel Ciano, víctima además de la indefinición de esa ancha avenida del medio que se ha convertido en el «Caminito que el tiempo ha borrado», mira también los números y sabe que difícilmente le alcancen en soledad, aunque sean más que interesantes para competir en una PASO pan-opositora o aspirar a alguna representación seccional o aún provincial que lo mantenga en la ruta hacia el objetivo futuro.

Y Gustavo Pulti, el único de todos ellos que podría contar con el apoyo electoral suficiente para encarar la aventura de su soledad, es el único que parece entender lo que está pasando y mirar con lucidez el escenario que se presenta. Cuando invita a Ciano y Raverta a competir en una gran PASO opositora, no hace otra cosa que mostrar la necesaria comprensión de la realidad que, como diría Aristóteles y repitiera Perón -dos que sabían un poco más que nuestros armadores locales- es la única verdad.

Porque ni con la cantidad de votos que hoy parece juntar el ex intendente está asegurado el triunfo. Pulti sabe que en 2015 perdió ante Carlos Arroyo pese a haber cosechado el 36,4% de los sufragios totales, un guarismo que históricamente hubiese alcanzado para ganar con holgura.

Y si bien hoy el apoyo al oficialismo está muy lejos de concitar aquel 47,35% que supo  cosechar Zorro Uno en aquella elección, todo hace pensar que la polarización ya inevitable a nivel nacional y provincial acercará la línea de llegada a los 35/40%, si es que Cambiemos resuelve su intríngulis local, el díscolo intendente no saca los pies del plato y durante la campaña quien sea en definitiva el candidato pueda mostrarse sonriente y convencido con quienes se hayan quedando lamiendo sus heridas. Como en 2015…

En un escenario de oposición dividida ninguno de los posibles candidatos se acercará a esos guarismos. Ninguno…

Y aún con el 60 ó 65% de los marplatenses y batanenses en contra, el actual oficialismo seguirá gobernando durante otro período del mismo modo que lo viene haciendo hasta ahora.

¿Es tan difícil entenderlo?, ¿no hay un solo dirigente nacional con la visión política suficiente para llamar al orden a quienes insisten en seguir adelante, cantando alegres frente al abismo?, ¿o será que esos dirigentes solo están pensando en los legisladores que pueden conseguir con los votos desperdiciados de una sociedad que pide a gritos un cambio y no encuentra quien lo encarne?.

Y que insólitamente observa la obcecación y las ínfulas en los que dicen representar a quien era homenajeado en su marcha partidaria con un «todos unidos triunfaremos».

¿Alguno de estos dirigentes sabrá de quién hablamos?