Mar del Plata informática: el futuro aún está a tiempo

Por Adrián FreijoEl gobierno municipal está dando señales de entender por donde pasan las cosas si de repensar Mar del Plata se trata. Todavía se puede alcanzar el tren del futuro.

Aquel proyecto del Parque Informático que comenzó a desarrollarse durante la gestión de Gustavo Pulti y después groseramente abandonado por ese hueco imperdonable en la historia lugareña que fue la administración de Carlos Fernando Arroyo, marcaba para nuestra ciudad la oportunidad de abandonar la lógica de la decadencia instalada hace décadas y comenzar a impulsar un nuevo vector de crecimiento hacia el futuro. La posibilidad de convertirnos en La Ciudad del Conocimiento, y tomar la iniciativa en el país como polo de desarrollo del sector TIC, estaba al alcance de la mano; con el financiamiento asegurado y la decisión política tomada. ¿Qué más?.

El proyecto se constituía en tres partes: la educativa, representada por la Escuela de Artes y Oficios Digitales, la Incubadora, orientada a la formación, el asesoramiento y apoyo de nuevos proyectos tecnológicos y de industrias creativas, y el sector de las empresas. Ya habían transmitido su intención de instalarse 25 empresas y cinco universidades, asegurando un arranque con dinámica propia y volúmen suficiente para esperanzarse.

Todo quedó en la nada. La visión de medioevo que Arroyo y los suyos proyectaron para la ciudad detuvo la iniciativa con futiles pretextos que solo escondían la tirria enfermiza que caracterizó la gestión de un hombre con graves desequilibrios personales, que hipotecó cuatro años de la vida de marplatenses y batanenses enfrascado en batallas personales entre las que la persecución a todo  lo que tuviese «olor a Pulti» ocupaba un lugar central.

Ahora parece abrirse una nueva ventana a la oportunidad…

Como si el tiempo perdido hubiese servido de acicate, y pese a que no son pocas las localidades del país y del mundo que tientan a los iniciadores del proyecto con la posibilidad de radicarlo en otro lugar, la gente de ATICMA busca retomar el camino interrupto y marchar en la búsqueda de logros aún mayores que los planteados en aquella oportunidad.

La apuesta va más allá de constituir un parque tecnológico o de atraer empresas del sector. La meta es convertir a Mar del Plata en ciudad del conocimiento.

La Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Mar del Plata (Aticma) impulsa la propuesta – en la que además  se encuentran involucradas las cinco universidades locales, los institutos de investigación, representantes de empresas de software, de bio y nanotecnología, representantes del sector audiovisual y comunidades de emprendedores – que, ahora si,  tiene el respaldo del municipio y del gobierno provincial a través del Ministerio de Producción.

El objetivo es «producir una transformación económica, social y cultural en la ciudad, promoviendo al conocimiento y la innovación como principal fuerza impulsora de la economía».

Se trata de cambiar la matriz productiva de la ciudad y adecuarla al mundo que viene (o que ya llegó) con la misma visión de futuro que los padres fundadores tuvieron cuando comprendieron que estallaba en el país la era de los servicios y que el turismo ocuparía un lugar de privilegio en la nueva era. Pavada de visión….

Lejos de aquella mediocre mirada del arroyismo, la actual gestión municipal ha anunciado la decisión política de acompañar la idea. Claro que ahora deberán darse los pasos concretos para que se convierta prontamente en realidad y ello supone un esfuerzo presupuestario que, compartido con la provincia, puede representar un mensaje conjunto de lucidez y colaboración hacia el futuro.

Agotado aquel tiempo del retroceso, no podemos perder el nuevo tren de la historia. Y en forma de segunda oportunidad, tal vez no ganada por méritos propios, la formación vuelve a detenerse en el andén de Mar del Plata a la espera de que el pasajero llegue a tiempo.

No dejemos que se vaya vacío…alguien va a tomarlo por nosotros.