Mar del Plata: la ciudad que es reino de timberos y estafadores

Por Adrián FreijoCada tanto explota un escándalo que roza al mundo financiero en todas sus variantes. Bancos, cuevas, casas de cambio. ¿Casualidad o muestra de un paraíso de la estafa?.

Cada tanto aparece un nuevo caso que rápidamente se pone de moda. Desde los 80, dos décadas antes que la timba financiera hiciese volar al país en mil pedazos, los escándalos con “entidades” de todo tipo fueron ganando el centro de la escena. Y nunca vimos los ciudadanos que la justicia llegase a algo que se parezca a un castigo a los responsables de tantas estafas y un resarcimiento a las víctimas.

En ese mundo oscuro de las especulaciones ocultas, en el que la ambición irresponsable y el delito se dan la mano cotidianamente, Mar del Plata ha ocupado un lugar de privilegio a la hora de pasar lista a las estafas, las puestas en escena y la impunidad.

Ahora, a pocas horas que la “Causa de los Arbolitos” pasase a la historia, una vez más, por torpezas administrativas que ya nadie cree que sean casuales o producto de la falta de preparación, un nuevo caso ocupa las primeras planas para ¿distraer? por un tiempo más.

¿O alguien se acuerda por estas horas de Viglione y sus mediáticas estafas millonarias?, ¿o de Cacho Pagano, peleando contra molinos de viento para zafar de un ensueño inversor que involucraba, nada menos, que a un país suficientemente serio -y selectivo- como los EEUU?.

Hoy es el Grupo Waimea. Mientras más inversores damnificados sumaron sus denuncias a la causa que lo  investiga, la fiscalía de Delitos Económicos solicito que se prohíba la salida del país de María Rita Blaksley y su esposo, Alexis Dietl.

Dos nombres que seguramente pasarán a engrosar la lista de olvidados cuando aparezca un nuevo escándalo en el horizonte.

Mar del Plata vivió tiempos en los que las inversiones se manejaban desde los medios de comunicación. Y la mayoría de los lugares recomendados quebraron explosivamente, mientras los bancos a los que se definía como “flojitos de papeles” aún hoy están, sólidos y enhiestos, en el mercado.

¿Nos olvidamos del Banco Peña y sus defensores mediáticos?, ¿alguien puede mirar hacia el costado de la historia al recordar a los directivos del Banco Marplatense convertidos en estrellas de los medios a cambio de algunas miserables pautas publicitarias?, ¿y el Banco Patagónico, sus cocktails para funcionarios y periodistas, sus invitaciones a carísimos viajes de vacaciones a concejales, diputados provinciales y nacionales y variopintos funcionarios a cambio de silencio frente a un vaciamiento que llegó a los U$S 400 millones?.

Para algún distraído…¿ya nos olvidamos que la causa de los arbolitos ya tuvo su antecedente en 1985 cuando el radicalismo aterrorizado salió a perseguir a quienes vendían el dólar al precio real mientras Juan Vital Sourrouille pretendía que el dólar valía los que el Plan Austral decía y no lo que el mercado mundial mandaba?. En gloriosas mañanas marplatenses, nubes de policías federales llenaban celulares de vendedores “ad hoc” de la moneda norteamericana, en las mismas casas de cambio que ahora padecieron los allanamientos que, una vez más y como antaño, terminaron en esas nulidades que se han convertido en la principal figura legal del derecho argentino.

No nos detenemos en la cita a escribanías, financieras truchas, cambia-cheques varios y toda una “cadena de la felicidad” que solo pudo existir de la mano de una justicia putrefacta que solo conoce algunas pocas excepciones.

Al juez Alfredo López no pudieron tentarlo con ningún favor; y obligó a los bancos a devolver los dólares del corralito poniendo en evidencia dos cosas: que los otros jueces se hacían los distraídos y que solo en Mar del Plata había decenas de millones de dólares fuera del circuito productivo.

Pedro Federico Hooft metió preso a un conocido usurero marplatense, que suele promocionar por los medios su empresa sin tapujo alguno, y no solo la Cámara lo puso inmediatamente en libertad sino que su “oficial de justicia” de entonces, que acostumbraba realizar los embargos acompañada de matones y ejerciendo violencia sobre mujeres y niños…es hoy jueza del Departamento Judicial Mar del Plata. ¿Méritos profesionales?, ¿antecedentes jurídicos?…no…simple garantía de que la Capital de la Usura podrá seguir funcionando con toda impunidad.

Mar del Plata, terreno de prestamistas y especuladores; ciudad con una capacidad de perversión que le permite ir “cambiando la cartelera” de los escándalos financieros al solo efecto de que “la gilada” (nosotros) siga pensando que se persigue la usura y el delito.

Mientras los chicos buenos, mezclados con los malos, siguen ganando plata, comprando prestigio y ensuciando Togas.

Como desde hace tres décadas…