Mar del Plata: Las PASO con final abierto

Por Adrián FreijoA días de la compulsa son varios los escenarios que se presentan de cara a octubre. Reacomodamientos, sorpresas, candidatos con fuerza propia y la incógnita del arrastre.

Las encuestas dan vueltas y, como ocurre siempre, buscan sobre el final un reacomodamiento que no deje a las consultoras fuera de juego. Es sabido que en las semanas anteriores cada uno ha jugado el margen de error a manos de sus contratantes pero que  a días de la fecha señalada nadie quiere caer víctima de un error de tal magnitud que les haga perder credibilidad. Al fin y al cabo, aunque no muy apegadas a la ética, estas empresas dependen de la confianza de los potenciales clientes.

Mar del Plata y Batán presentan un escenario heterodoxo, si lo comparamos con lo que ocurre en el resto del escenario provincial. A los dos grandes contendientes -dueños absolutos de la polarización hoy ya inevitable- el distrito tiene la particularidad de que dos fuerzas locales compiten con cosas en juego que pueden hacer que ambas tengan peso específico a la hora de las definiciones.

Acción Marplatense, con la candidatura de Gustavo Pulti creciendo y ubicándose como la propuesta individual con mayor cantidad de adherentes, y Agrupación Atlántica con un vapuleado Carlos Arroyo que aún en caída libre puede estar acercándose al piso necesario para ingresar representantes en el Concejo Deliberante.

El ex intendente, que parece haber logrado el objetivo de instalar el corte de boleta -una práctica que por lo demás está incorporada al electorado local desde los tiempos de Teodoro Bronzini- como instrumento de opinión, llega al día del comicio con posibilidades ciertas de alzarse con el triunfo o al menos quedar en óptima posición de cara a octubre. Muchos votantes del peronismo optarán por su propuesta y desde todas las restantes opciones se observa una fuerte tendencia a elegirlo en el tramo local en desmedro de los postulantes del propio sector.

Además ya no es un secreto que la propia gobernadora María Eugenia Vidal ordenó que se acompañe todo pedido de boletas con ella en un punta y Puti en la otra. Sabe que Mar del Plata es imprescindible para empujar sus posibilidades frente a Axel Kicillof y no está dispuesta a remilgos principistas que le quiten un solo voto.

El último jefe comunal es entonces uno de los que parece tener asegurado ese piso del 30% que lo posiciona para aspirar a volver a sentarse en el mismo sillón que lo cobijó durante ocho años.

El caso de Arroyo es diferente. Lejos de cualquier posibilidad de reelección, ha elegido la confrontación con sus ex socios como estrategia para conseguir al menos una parte del «voto bronca». Así convierte lo que fue motivo de sus mayores críticas -esa pertinaz costumbre de pelear contra todo y contra todos hasta la obviedad- en una tabla de salvación que le permita juntar votos que al menos le abran la puerta a instalar un par de concejales y mantener algún grado de incidencia en el tiempo que viene. Y de paso, consonante con su tortuosa personalidad, vengarse del macrismo y sus aliados radicales reteniendo algún puñado de votos que al fin de la jornada comicial pueden marcar la diferencia entre el festejo y la amargura.

Poco consuelo para sus delirios de grandeza…pero consuelo al fin. Habrá que ver si en octubre, cuando la grieta aspire a todos como un torbellino, esos seguidores se quedan junto a Zorro Uno o deciden jugar por uno u otro lado del agujero negro.

Por el lado de Juntos por el Cambio la tensión por estas horas está en su punto máximo. Más allá de los abrazos de ocasión y de la forzada decisión de Vidal de repartir un poco el juego de sus apoyos, las cosas van subiendo de temperatura y todos saben que el escenario posterior a las PASO será muy distinto de acuerdo a quien se lleve esa noche el triunfo.

Aquí en Mar del Plata la gobernadora supera con alguna holgura a Kicillof. Los últimos números confiables hablas de una ventaja que oscila entre los  y los 7 puntos, pero también detectan una fuerte volatilidad del origen de esos votos, lo que significa que no será lo mismo octubre si gana Vilma Baragiola que si lo hace Guillermo Montenegro.

Para los postulantes a la intendencia el escenario es similar. Montenegro absorbe gran parte del arrastre del voto a Vidal y Baragiola, que no se verá tan beneficiada en ese aspecto, suma más intención propia de voto. Pero en las últimas semanas su contrincante se acercó peligrosamente y aquel arrastre podría ser determinante al momento de contar los votos.

La oficialista es entonces una elección que, contrariamente a lo que se pensaba un par de meses atrás, hoy está abierta y en la que todo puede pasar.

Aunque el escenario posterior es el que más ansiedad despierta: si el candidato en octubre es Montenegro, el arrastre de Vidal será casi exclusivo para él. Si por el contrario Baragiola logra neutralizar la identificación del diputado nacional con la mandataria bonaerense, muchos de los votos de éste pueden migrar hacia otro postulante. ¿Pulti?…tal vez por eso Vidal no quiere tenerlo muy lejos.

Fernanda Raverta sabe que su única chance está en beneficiarse con el arrastre de la elección que haga Kicillof en la provincia y que seguramente será muy buena. La candidata no ha podido hasta ahora tomar vuelo propio, aunque sus asesores confían en que desde la PASO hasta octubre el protagonismo de la joven sea mayor, y necesita no quedar muy lejos el 11 de agosto para evitar que la vieja costumbre peronista del corte de boleta la arrastre hacia un segundo plano y sin chance alguna. Necesita rozar el 25% para marcar presencia…y hoy está muy lejos de lograrlo.

Todo lo demás supone una incógnita. ¿Cuánto sumará Lavagna en Mar del Plata y Batán?, ¿es cierto que aquí mide más que en el promedio general de sus adhesiones?. Las encuestas así parecen indicarlo pero día a día se lo ve más succionado por la grieta y ese es un problema insoluble para todos.

Así las cosas la jornada del comicio deberá seguirse contando voto a voto. Tres fuerzas (Juntos por el Cambio, el Frente de Todos y Acción Marplatense) pugnarán por emerger ese domingo como sólidos aspirantes a la intendencia, otra (Agrupación Atlántica) buscará sobrevivir para un futuro que hoy nadie puede siquiera intentar comprender y otra (Consenso Federal) contará los porotos rezando para que la clase media marplatense resuelva poner alguna ficha a Roberto Lavagna.

Poco más…o poco menos. Las abuelas dirían que lo que viene va a ser para alquilar balcones…