Mar del Plata: mendigar siempre lo que es nuestro

Por Adrián FreijoLa aprobación por unanimidad del plan de pago de la deuda contraída por el municipio con el gobierno provincial durante la pandemia, desnuda una realidad repudiable.

La asamblea de concejales y mayores contribuyentes aprobó por unanimidad la reprogramación de la deuda del municipio con la Provincia de Buenos Aires. La misma había sido contraída durante el período de la pandemia y sirvió para que la administración local pudiese afrontar compromisos vinculados a urgencias ciudadanas y su propio funcionamiento.

Los $ 235,9 millones del préstamo otorgado en 2020 por el Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal, cuyo plazo de devolución original era en el mismo año serán devueltos en 18 cuotas iguales y consecutivas a partir de este mes mediante deducciones en la coparticipación.

La presidenta de la comisión de Hacienda, Virginia Sívori (Frente de Todos), remarcó “la decisión que ha tomado el gobierno de la provincia en un año tan doloroso e inédito de acompañar en el sostenimiento de cada uno de los municipios de la provincia de Buenos Aires”.

Y para no dejar pasar la oportunidad de seguir avanzando en esa mirada de política berreta y especulativa que caracterizó a su sector político durante los largos meses del drama vivido por los marplatenses y batanenses -y que sin duda alguna tuvo gran influencia en el estentóreo rechazo que la ciudadanía le diera en el reciente turno electoral, en el que cosechó menos del 30% de los votos, la edil afirmó que «hago esta aclaración porque en más de una oportunidad hemos escuchado de altos funcionarios del gobierno local algunas declaraciones haciendo mención a la discriminación de nuestra ciudad por parte de la Provincia”.

Y seguramente sin quererlo, la representante del kirchnerismo puso el dedo en la llaga. Porque si algo es aún una deuda pendiente de nuestros representantes de pago chico es, desde el retorno mismo de la democracia, el asumir una lucha constante y sin desmayos para terminar con lo que es justamente una discriminación histórica que padece General Pueyrredón en cuanto a la distribución de los fondos coparticipables.

Sívori debería saberlo: su partido ha gobernado 32 de los 40 años de democracia iniciados en 1983 y nunca en todo ese tiempo hizo nada para equilibrar un reparto de cuentas que nos perjudica ominosamente.

De hecho los mismos han sido reiteradamente recortados durante las diferentes administraciones peronistas.

Si se considera la masa de recursos que recibe cada municipio y se lo divide por la cantidad de habitantes, los marplatenses están en el último lugar de todo el interior de la provincia y en el lugar 132 si se consideran los 135 distritos.

No hace mucho el intendente Guillermo Montenegro creó una comisión con la intención de mejorar la coparticipación que recibe el municipio de General Pueyrredon. Por decreto N° 983, se estipuló crear una instancia «de conformación y seguimiento de estadísticas coparticipables con el objetivo de llevar adelante las acciones tendientes a establecer un procedimiento que establezca la modalidad de relevamiento, presentación, análisis auditoria de la información que se le brinde a la Provincia de Buenos Aires para la conformación del Coeficiente Único de Distribución establecido en la Ley 10599». nada se sabe hasta ahora de los resultados o las conclusiones de dicha comisión.

Bien dicen que los números no despiertan pasión en los electorados, o al menos no lo hacen en la misma medida que lo logran las obras o falta de ellas que deben ser encaradas con la recaudación. Si estuviésemos frente a una sociedad educada, conocedora y comprometida con el destino de sus impuestos y tasas, seguramente la presión sobre la clase política lugareña para que revierta esta verdadera exacción que sufre nuestra ciudad resultaría insostenible.

Pero como no es así, y muchos se esfuerzan para que nada cambie, deberemos seguir escuchando como algunos/as baten palmas «agradeciendo» una ayuda provincial que no es otra cosa que prestarnos nuestra propia plata y obligarnos luego a devolverla.

Para que el lector tenga una idea cabal de aquello que aquí estamos afirmando: si General Pueyrredón fuese reconocida en su derecho histórico a recibir el porcentaje que le corresponde por tamaño y población, los $ 235,9 millones del préstamo reclamado por la administración Kicillof y agradecido en el discurso de Sívori supondrían un ingreso anual y genuino de nuestro partido.

Es decir que habríamos podido afrontar la pandemia con recursos propios y año a año invertir en obras y mejoramiento de servicios para los que los marplatenses y batanenses pagan un dinero que es automáticamente manoteado por la voracidad del erario provincial.

Así que al «gracias» que nos piden los fariseos de la justicia social, respondamos con un sonoro «no hay de que», seguramente nunca mejor aplicado…