Marcando la cancha Gustavo Pulti le puso primera a la campaña

Por Adrián FreijoMientras espera el tiempo de las decisiones políticas el ex intendente comenzó a reunir su tropa y dejar en claro el contenido de su mensaje, esquivando el barro general.

«Ni agraviar no contestar agravios» dijo Gustavo Pulti ante un desbordante salón del Hotel República, tradicional reducto de los mejores momentos de su vida política que quedó chico ante la presencia de sus seguidores. En esa frase concentró lo más importante de la estrategia elegida para volver a competir por el premio mayor en general Pueyrredón y de paso marcó la diferencia con aquellos que, no sin razón, auguran el proceso electoral más sucio de los últimos años.

           Un salón colmado y un estilo propio de Acción Marplatense

Al ex intendente se lo notó cómodo en dos aspectos que serán seguramente los ejes futuros: la cantidad de obras propias para enumerar y el permanente mensaje del que sabe de que está hablando. Datos, cifras y proyectos fueron desgranados con el estilo de alguien que parecía estar dando un resumen de gestión, algo que seguramente le dará mucho crédito frente a los oscuros resultados de una gestión que solo puede aprovechar la foto en obras ajenas.

Ninguna alusión hizo acerca del espacio por el que terminará postulándose, aunque la respuesta y la calidad de quienes allí se hicieron presentes pueda haber entusiasmado a más de uno con reiterar la otrora exitosa experiencia de la boleta corta. Lo inestable del panorama político argentino y la imposibilidad de saber hoy si los dueños de la grieta serán los que en definitiva salgan a la cancha para consolidar la polarización, le permiten a Pulti disponer de un tiempo aún determinante para saber si esto es posible o si necesariamente deberá concurrir a una PASO en un espacio mayor.

Cualquiera sea la decisión final, y por aquello de «votos son amores», el fundador de Acción Marplatense sabe que la cuenta de porotos lo pone en una situación inmejorable que crispa los nervios de sus potenciales adversarios en un espacio ampliado, todos ellos necesitados de un arrastre de votos que el anfitrión de hoy no necesita.

En un panorama electoral en el que solo dos contendientes marcan hoy una intención de voto determinante -el tercero es Carlos Arroyo pero en un porcentaje que sirve más para hacer daño y salvar espacios familiares que para aspirar a algo más- Pulti tiene la ventaja de no depender de terceros para elegir el camino más conveniente. Vilma Baragiola, insólitamente cuestionada en Cambiemos cuando es quien asegura mayor posibilidad de triunfo, deberá pasar por negociaciones internas de su propio partido y seguramente por una primaria con Guillermo Montenegro para hacerse de la candidatura. Con el riesgo de que gran parte de la «artillería mugre» que desde allí se disponen a tirar sea utilizada sin concesión alguna contra ella. Sobre todo si Agrupación Atlántica, la fuerza del intendente que por estas horas analiza seriamente la chance de irse del espacio, termina quedándose donde está y entra como tercero en discordia en el turno electoral de agosto.

En ese escenario convulsionado, tenso y agresivo, el mensaje del «esto hicimos y esto falta hacer» con el que el ex jefe comunal se dispone a salir a la cancha parece el camino adecuado para poner por delante las propuestas, mostrar gestión y esperar sin histerias la hora de las definiciones políticas.

Sabiendo además que su presencia cambia radicalmente el panorama político local y que no son pocos los referentes nacionales con aspiraciones que ya tiran sus líneas para acercarlo a sus espacios. Algo para lo que por ahora Pulti parece no tener apuro….