Massa se jugó entero para revivir una campaña que languidece

Sergio Massa, encabezó el acto de lanzamiento de su precandidatura a Presidente en el estadio Amalfitani con un amplio despliegue de intendentes bonaerenses que lo apoyan.

Inevitable preguntarse si esto alcanza para que su ambición política recupere bríos cuando sus rivales han acordado derribarlo, y polarizar entre ellos.

«Les voy a contar un secreto, un secreto que quiero que se escuche en cada rincón de la patria. Voy a ser Presidente de la Nación. Porque me rebela tanta injusticia», gritó el ex intendente de Tigre, con el deseo de recuperar la fuerza de 2013, una tarea para nada fácil, para muchos se diría que imposible ya porque es mayo de 2015.

De todos modos, él lo intentó: «No me resigno a vivir en un país donde el delincuente tenga más derecho que la víctima. Porque me rebela tanta pobreza porque producimos alimentos para 400 millones y no podemos resolver el problema del hambre. Me rebela, me da asco la corrupción. Los voy a meter presos. Yo no les tengo miedo«, continuó. Y sentenció: «La Argentina que viene es la del Estado eficiente. Voy a barrer a los ñoquis de La Cámpora que viven del Estado».

Allí prometió entre otras cosas:

– «Voy a ser Presidente porque me da asco la corrupción: los voy a meter presos»;

– «Los trabajadores no van a pagar más impuesto a las Ganancias»;

– «No habrá retenciones a las economías regionales»;

– Prometió bajar la inflación, acabar con la pobreza;

– «Cadena perpetua contra narcotraficantes y violadores»;

– «Le vamos a sacar a las pymes, al interior y al trabajador, la soga del cuello. Y le vamos a poner esa soga a aquellos que timbean. No me importan quiénes sean los dueños del juego o de los bancos en la Argentina».

– «Yo quiero que el hijo de un rico y el de un pobre tengan igualdad de oportunidades», dijo;

– «Yo quiero una justicia independiente. Quiero jueces que nos ayuden a terminar con el drama de ‘la puerta giratoria’. Basta de ‘la puerta giratoria’ en la Argentina»;

– «Queremos ser un puente para el siglo XXI, rumbo al cambio justo, para poner al país en la senda del futuro y el desarrollo».

Además se diferenció de Daniel Scioli a quien calificó prácticamente de títere al llamarlo «lorito servil» de Cristina Kirchner. Además, comparó a Mauricio Macri con el ex presidente Fernando de la Rua, y hasta tuvo duras palabras contra el ex miembro de la Corte, Eugenio Zaffaroni.

«Nos quieren decir que está todo bien y nos ponen un candidato que cuál servil lorito dice lo que le dictan de la Rosada. Nos quieren convencer de que la otra vereda es la del pasado. Volver al helicóptero, a los fracasos, porque no hay acuerdo de gobernabilidad, sino amontonamiento de dirigentes», aseguró.

A la hora de hablar del futuro, habló de la «Argentina del futuro», con especial énfasis en la seguridad. «Basta de puerta giratoria en la Argentina. Basta de que los delincuentes entren y salgan. Blindemos nuestra frontera. No tengamos miedo de derribar en el espacio aéreo a los que vienen a matar a nuestros chicos», dijo.

Para matizar la espera de los militantes que comenzaron a llegar desde el mediodía al estadio, tocaron Los Palmeras y Los Totora, y se multiplicaban las banderas de intendentes de la provincia como Jesús Cariglino, Joaquín De la Torre, Mario Meoni, José Eseverri, entre otros.

Potenciado por el acuerdo con el gobernador cordobés José Manuel De la Sota, que los enfrentará en las primarias presidenciales de agosto, el tigrense apostó así a la «resurrección».

Massa buscó distinguirse de sus principales competidores en la carrera a la Casa Rosada: el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

Con un discurso marcado por la idea de «la resurrección de Massa» y «la Argentina que viene», el ex intendente de Tigre fue acompañado por su mujer, Malena Galmarini, organizadora del evento, sus dos hijos y por intendentes y dirigentes del Frente Renovador (FR).