MATAR A LA ARGENTINA

La decisión del gobierno uruguayo de ofrecer residencia legal y otorgar beneficios fiscales a los argentinos que quieran llevar sus empresas a ese país marca el inicio de una triste etapa.

El sucesor de Tabaré Vázquez anunció que pretende impulsar flexibilizaciones en la residencia legal de los inmigrantes, y también en el aspecto fiscal, para que puedan llevar sus capitales a tierras uruguayas. Y si bien mucho se cuidó de plantearlo como una norma general. a nadie escapa que la oferta se dirige específicamente a tantos argentinos que por estas horas padecen el desenfreno de un estado agresor a traves de las políticas fiscales más expropiatorias que se recuerden en la historia contemporánea.

Y es que Argentina se ha convertido en un país en el que un porcentaje mínimo de su población económicamente activa debe sostener con su esfuerzo a un 70% de connacionales que por estar bajo el límite de la pobreza, componer la clase pasiva o pertenecer a la explotada estructura del estado en forma directa o indirecta, no están en condiciones de producir  ni tan siquiera aquello que consumen.

Claro que en esta realidad hay diferencias profundas: seguramente muchos de los desocupados desearían contar con un trabajo formal que les permitiese llevar dignamente el pan a la mesa de sus hogares y los millones de jubilados tienen sobrado derecho a disfrutar el beneficio de un descanso ganado tras una vida de trabajo.

Pero no todos los casos son iguales y el estado, acostumbrado a vivir ostentosamente aún en condiciones de déficit perpetuo, ni siquiera pudo separar la paja del trigo en nombre de una difusa justicia social que terminó convertida en inequidad y atropello.

Seguramente Uruguay no será el único país de la región que aproveche este presente argentino para captar capitales y mano de obra calificada que enriquezca su economía, en detrimento de la nuestra. A nadie llama a engaño esta oferta: lo que busca nuestro vecino es llevarse el dinero y la materia gris nacional con el solo esfuerzo de ofrecer condiciones normales para el desenvolvimiento de ambas.

Y mientras Alberto Fernández no tiene otra idea que subir todos los impuestos e imponer una sobretasa del 30% al valor de la divisa norteamericana para aquellos nacionales que quieran ejercer el universal derecho a viajar y Axel Kicillof lanza una ley fiscal directamente expropiatoria pensada al voleo, no son pocos los que ven en nuestra locura la posibilidad de hacer aquello que debería ser el único norte de una buena administración de gobierno: mejorar las condiciones generales de vida de sus ciudadanos.

Otra vez nuestro país maltrata a sus trabajadores y empresarios…solo que esta vez hay alguien dispuesto a venir en su rescate.

Mientras Argentina se muere lentamente…