Matías Dell Olio, el skater marplatense que busca su lugar en Tokio 2020

La fascinante historia del joven de 23 años que vive en Barcelona, compite con los mejores del mundo y se entrena con un estricto rigor profesional para representar a Argentina en el debut del skateboard en los próximos Juegos Olímpicos.

Después de ocho meses de andar por el mundo, el marplatense Matías Dell Olio volvió a su ciudad natal para pasar un mes junto a su familia antes de volver a viajar para encarar la exigente etapa final rumbo a Tokio 2020. Hace base en Barcelona, pero recorre distintos países para competir en los eventos más importantes. Es el único deportista argentino sponsoreado por Red Bull y trabaja cada día para afrontar el duro desafío de lograr una plaza para estar en los Juegos Olímpicos.

El objetivo principal de 2020 es bien concreto, pero Matías se entrena con una disciplina extrema mucho antes de que se incluyera el skateboard en la grilla olímpica. «El deporte es una pasión y un estilo de vida. A veces mucha gente no lo entiende. Dejamos cosas de lado pero son decisiones que nos llevan a realizar nuestros sueños. Una persona que no cumple sus sueños no estaría disfrutando de su vida. Gracias a Dios puedo hacer lo que me gusta y espero que mucha gente más pueda hacer lo que le gusta», comentó con la serenidad que lo caracteriza en el comienzo de la entrevista con la periodista Florencia Cordero en los estudios de Radio Brisas en el programa Un Lugar en el Mundo.

Empezó a patinar cuando su mamá le regaló un skate a los 6 años. Era muy hiperactivo y ya había practicado muchos otros deportes. «Nunca me sentí cómodo en la escuela porque creo que cada uno puede especializarse en los que gusta si es consciente de que tiene que ponerle muchas horas. La repetición es la clave del suceso. Ser un skater profesional en este momento en Argentina es un orgullo porque vivo de esto y hay mucha gente que sobrevive», destacó.

Acompañado por su hermana, la jugadora de básquet femenino de Peñarol, Tamara Dell Olio, el exitoso skater se explayó en una interesante charla en la que profundizó sobre los pormenores de su particular experiencia en el exterior. «No es que te vas del país y es todo facil. A veces no tengo qué comer y tengo que ir a ganar un campeonato porque a la noche no tengo cómo volverme. Sé que nunca me van a dejar de lado porque el skateboarding es una familia. Tengo gente que me apoya y nunca dejaría que no tenga un lugar donde dormir. Pero realmente es muy difícil para una persona que viene de Mar del Plata, Argentina, porque acá la gente es muy envidiosa cuando a uno le empieza a ir bien. Es el típico ‘no puedo brillar sin apagarte la luz´», expresó con resignación.

En un relato apasionante de su camino al profesionalismo, Matías Dell Olio contó cómo empezó a escribir su historia. «En 2013 Red Bull hizo un torneo en Buenos Aires donde me gané un viaje pago a Barcelona. Mi madre me ayudó con un buen presupuesto para que pudiera ir. Y a los 15 años estuve tres meses solo. Se me dio vuelta la tortilla porque me di cuenta que podía hacer algo con mi vida. Cumplí mis 16 años en Dinamarca con un amigo que conocí en Barcelona, Gerald Busto de Paraguay, que me llevó a su casa, me dio de comer… Yo no hablaba inglés y ahí hablaban danés. Cuando te movés un poco y no sabés inglés estás muy jugado. Estoy muy agradecido con la gente que me ayudó», remarcó.

Y continuó con la narración de aquel momento clave de su vida: «Al otro año volví a ganar el evento de Red Bull, me fui a Barcelona y quedé tercero del mundo. Empecé a trabajar con Nike, eso me llevó a filmar, hicimos un video durante un año que se llama Roots Nike SB Argentina y tiene muchas visitas en Youtube, me dieron la posibilidad de hacer algo profesional, firmar un contrato y eso fue una gran motivación para hacer lo que gusta. ´Che, má… puedo trabajar de esto´, pensé. Desde ese entonces le puse todo mi empeño y empecé a patinar seriamente como un trabajo. Tengo cuatro horas a la mañana, cuatro horas a la tarde, voy al gimnasio, practico un arte marcial…», enumeró para ejemplificar su compromiso.

Pero la cosa se puso aún mejor cuando un amigo lo llevó a competir a Berlín en un torneo de Nike en 2017. «Me interné en el Skate Park y sin darme había ganado uno de los eventos más grandes de Europa, Berlín Shelter, y me dieron todo lo que yo ganaba en un año en dos días de skate. En ese momento me di cuenta que no era joda lo que estaba haciendo y que podía realmente vivir del skate. Con 20 años tenía el sueldo de un año en la mano. No tenés esa posibilidad de este lado del mundo, Mar del Plata, Argentina. La gente no entiende lo que hago y está perfecto porque es algo nuevo. Quiero decirle a los chicos que lo hacen por diversión que está totalmente bien. Pero para llegar a ser un atleta de alto rendimento y competir uno tiene que crearse un montón de hábitos que a la gente no le gusta hacer. Es como cualquier trabajo. Hay que levantarse temprano, comer bien, cumplir horas… Es una sucesión de acciones que uno hace para que de acá a cinco años vos seas tal persona. No es que de un día para el otro vos tenés talento y sos el mejor. El talento es solo uno de los pilares para ser un atleta. Después está la motivación y el entrenamiento. Si no estás motivado y no estás entrenado, el talento se va al carajo. Conozco gente muy talentosa que por no ponerle horas de entrenamiento, se lesiona, no llega al evento, se va de fiesta…», contó.

En una extensa e imperdible entrevista en vivo en los estudios de Radio Brisas, Matías Dell Olio calificó el skateboarding como una manera de hacer arte y recorrió varios temas interesantes que llaman a la reflexión. Se refirió al prejucio o preconcepto que se da con los skaters, compartió sus sensaciones cada vez que vuelve a Argentina, describió la disposición urbanística de Barcelona en comparación con Mar del Plata, comentó su experiencia en la charla que brindó en el CENARD para jóvenes que se preparan para los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2022 y dejó en evidencia su avidez por seguir aprendiendo, conocer gente nueva, hacer conexiones y mantener la decisión de seguir invirtiendo en su progreso deportivo.

Hace años que trabaja profesionalmente para ser su mejor versión y en ese sentido también habló de la clasificación para Tokio 2020 y sus posibilidades de crecer en el exterior. «El que se queda en la Argentina es porque le gusta ser un pez gordo en una pecera. Eso está totalmente bien, pero no es mi caso. Yo prefiero ser una mojarrita en el océano y competir con los mejores del mundo», sentenció.

Escuchá la nota completa acá:

Los hermanos Tamara y Matías Dell Olio en su visita a los estudios de Radio Brisas en el programa Un Lugar en el Mundo que conduce Florencia Cordero