Medidas: corto plazo, menor aliento y jubilados afuera

Por Adrián FreijoLos anuncios del presidente Mauricio Macri no llegan a compensar la brutal pérdida producida por una devaluación de casi el 30%. Las medidas son además de corto alcance.

El gobierno tomó nota del enojo popular y, muy tarde, trató de salir al cruce con medidas que mejoraran la situación de una clase media golpeada en exceso, exhausta y sobre todo enojada por una gestión que no ha hecho otra cosa que quitarle derechos desde el primer día de su administración-

Pero una vez más, como con aquel gradualismo suicida o el pie en el freno de la investigación de los casos de corrupción, Macri y los suyos quedaron a media agua sin animarse a resolver la cuestión planteada o hacer oídos sordos a la queja y seguir adelante como si nada. Siempre queda la sensación de que el gris es el color preferido del presidente y sus colaboradores.

Y es que los anuncios de hoy, amén de cortoplacistas, no parecen ser suficientes para amortiguar los efectos devastadores de una devaluación que en poco más de 48 hs ya puede fijarse en un 30%.

Porque de ese tenor debería ser el aumento del salario mínimo vital y móvil, al que habría que agregarle una pérdida anterior interanual del orden del 15/18% por el proceso inflacionario vivido. ¿Alguien cree que el aumento otorgado va a ser cercano al 45 ó 50%?….impensado. Por tanto, este punto es insuficiente y solo será un paliativo que disminuirá la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores en blanco.

El nuevo mínimo no imponible del salario bruto a partir del que se paga el impuesto queda en 55.376 pesos para un trabajador soltero y en 70.274 pesos para un trabajador con cónyuge y dos hijos. Esto deja fuera del beneficio a más del 40% de los asalariados, en cuyos recibos no figuran remuneraciones que alcancen a esos montos.

Los trabajadores en relación de dependencia no pagarán sus impuestos al trabajo(aportes personales, el 11% del sueldo bruto) durante septiembre y octubre, con un tope para el beneficio de 2.000 pesos por mes.

Beneficia a 6,5 millones de trabajadores que sin embargo, una vez emitido su voto, volverán a la misma situación de hoy, con sus ingresos deteriorados por la devaluación.

Ni que decir de los trabajadores informales y en negro a los que se les brindarán dos pagos extra de 1.000 pesos por hijo, uno en septiembre y otro en octubre. ¿No tiene esta medida una gran similitud con los $500 que los punteros del conurbano ponen en el bolsillo de sus «seguidores» para pagar el favor del voto?. Pasado el comicio estos argentinos seguirán en la informalidad, sin cobertura alguna ni seguridad social…y con una devaluación de sus irregulares ingresos que hasta hoy llega al 30%. Hasta hoy…

Todo lo que tiene que ver con planes de regularización para Pymes, a las que se debió sumar a las empresas unipersonales y sociedades de hecho que suponen la mayor cantidad de fuerzas de trabajo y producción autónomas, atiende complicaciones en la relación de las mismas con el estado pero no mejoran el ingreso y la calidad de vida de sus integrantes. ¿Cuántas de estas empresas tienen hoy como prioridad cumplir con sus posiciones fiscales, cuando están a punto de colapsar o han tenido que dejar en la calle a sus trabajadores pon no poder afrontar el pago de sus salarios?. Muy pocas…

Muy poco entonces; siempre a mitad de camino, siempre pasando una efímera pátina una realidad oxidada.

Párrafo aparte para los jubilados. Una vez más fueron dejados de lado por el presidente y su equipo de economistas. Mientras a los beneficiarios de planes sociales se le alcanza al menos la migaja de un aumento en la AUH, a los pasivos argentinos -y sobre todo a quienes cobran una vergonzosa jubilación mínima- no se les acerca paliativo alguno a su desesperante situación. ¿Es qué envejecer en la argentina seguirá siendo sinónimo de olvido y castigo?, ¿o será, una vez más, esa perversa convicción de que los jubilados no tienen capacidad de movilización, no cortan calles ni ejercen violencia alguna?.

Debería el gobierno tener en cuenta que, pese a todo, de ese grupo etario se ha alimentado electoralmente la propuesta de Juntos por el Cambio. ¿Y si este nuevo desprecio lo espanta?.

En definitiva una autocrítica forzada, anuncios insuficientes y evidente falta de visión de la realidad.

Casi...un macrismo en estado puro.