MEGACAUSA “K”

El gobierno mueve sus hilos para que en los próximos meses opere la unificación de todas las causas que afectan al kirchnerismo. Quiere un juicio como aquel se hizo a las Juntas del Proceso.

Raúl Borrás y Augusto Belluschio convencieron a Raúl Alfonsín que la única forma de cerrar la etapa del militarismo, sin despertar más tensiones y resquemores entre los uniformados, era un mega juicio en el que la sociedad viese sentados en el banquillo a los principales responsables de la locura que había imperado en el país bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional.

Suponían, como los aliados en Nüremberg, que la sociedad quedaría satisfecha con la condena a los jefes responsables y podría pasarse sin más a otra etapa. Y si bien, como aquellos, se equivocaron -aún hoy se sigue buscando responsables sobrevivientes de la locura nazi para castigar siete décadas después sus crímenes- lograron instalar la imágen icónica de aquello que se quería erradicar: Nüremberg es la condena del nazismo y el juicio a los militares argentinos lo es a las vviolaciones de derechos humanos.

Por estos días no son pocos los asesores de Mauricio Macri, con Jaime Durán Barba a la cabeza, que insisten en la conveniencia de unificar todas las causas que afectan a la ex presidente, su familia, socios y secuaces, al solo efecto de generar una imagen que pase a ser el símbolo del fin de la corrupción en el país: todos ellos, juntos, sentados ante un tribunal que juzgue y condene en forma ejemplar el latrocinio ocurrido en Argentina durante los 12 años de gobierno “K”.

Las medidas tomadas en las diferentes causas que involucran a todos ellos en las últimas semanas, hace sospechar que la decisión está tomada. Se viene entonces “la causa” que mostrará al mundo el fin de la impunidad para quienes han hecho de esta nación un ejemplo universal de corrupción en función de los actos de gobierno.

Y Macri conseguirá entonces dos objetivos estratégicos; uno de corto plazo que será tener a los argentinos entretenidos en esta especie de reality show judicial y otro, tal vez a mediano plazo, que permita a los inversores suponer que las cosas han cambiado y que ahora pueden traer sus negocios al país sin tener que pasar por la ventanilla del gobierno.

No lo dude…es lo que viene.