MENTIRAS QUE MATAN

La maravillosa película de 1997 con Dustin Hoffman y Robert De Niro habla de una guerra que la gente cree real y no es otra cosa que un montaje. EEUU y Rusia ¿resolvieron una remake?

Estupenda sátira política sobre un asesor de la Casa Blanca  que contrata a un excéntrico productor de Hollywood para “inventar” una guerra con Albania, transmitirla por televisión, y así distraer al público norteamericano de un escándalo sexual que involucra al presidente, en obvia alusión al Caso Lewinsky que casi se lleva puesta la presidencia del Bill Clinton.

“Mentiras que matan” marcó un hito no solo en la industria cinematográfica sino también en los parámetros de análisis político: ¿es posible inventar una guerra que involucre a grandes potencias y que solo se trate de una ficción?. La respuesta no es sencilla.

Tal vez lo más cercano a la realidad pase por la estrategia de manipular la información y generar en la población -mundial, nacional o pueblerina- el estado de ánimo buscado. Lo hizo Radio Nacional de Alemania convenciendo al pueblo teutón de una agresión que en los hechos no existía, y luego de una marcha guerrera y triunfal de la que despertó con el Ejército Rojo a las puertas de Berlín. Y habría centenares de casos análogos para citar y recordar…

Hoy Rusia y los EEUU -o mejor dicho Vladimir Putin y Donald Trump- necesitan impostar un enfrentamiento para aventar las sospechas de una sociedad estratégica que los coloca a ambos defendiendo intereses mutuos que superan inclusive los de los países que gobiernan. Especialmente el flamante presidente norteamericano debe serenar los temores crecientes de ser un títere de las disposiciones del fuerte líder de Europa Oriental.

¿Están inventando escenarios de tensión?, ¿es Siria un lugar de desencuentro o simplemente un territorio común en el que fingirán un conflicto cuando en realidad ya acordaron una “solución”?.

¿Es Corea del Norte un enemigo?, ¿o una extravagante víctima propiciatoria de estas tensiones inventadas, a la que le fallarán los lanzamientos misilísticos tantas veces como haga falta para no obligar a una intervención que en realidad nadie quiere?.

Jean Francois Revel, uno de los principales pensadores de Occidente en el siglo XX, decía hace unos años conversando con LIBRE EXPRESIÓN: “veremos a la Tierra dejar de dar vueltas en torno al sol antes que a EEUU y (por entonces) la Unión Soviética enfrentados en una guerra”.

Porque si bien el filósofo francés hablaba insistentemente de lo que él llamaba “la ingenuidad de Occidente”, que históricamente le había empujado a tibiezas conceptuales que alimentaron el crecimiento de sus enemigos, sostenía que militarmente la firmeza de los EEUU y un poderío ruso que era y es más ficción que realidad, ponían al mundo al margen del riesgo de una conflagración mundial.

Tal vez alguna vez ocurra la hecatombe; pero no será en Siria y/o Corea del Norte y mucho menos ahora. Aunque en los meses que vienen veamos muchas escenas de tensión que puedan hacernos pensar en lo contrario.

Son esas…“mentiras que matan” de la vida real.