Mestre: “que no sea una careteada” ayudar al pobre

Ese fue el mensaje que transmitió el obispo en la homilía de la celebración local de la Jornada Mundial de los Pobres, que se desarrolló en la parroquia La Asunción.

“Para que no sea una celebración careta sabemos que tiene que estar sostenida por el cuidado y la preocupación de los pobres los 365 días del año”. Ese fue el mensaje que transmitió este sábado el obispo Gabriel Mestre en la homilía de la celebración local de la Jornada Mundial de los Pobres, que se desarrolló en la parroquia La Asunción.

El obispo puso como ejemplo de la ayuda sostenida a los servicios que brinda, “con humildad, con fragilidad”, la Iglesia Católica. Mencionó a La Noche de la Caridad, el Hogar Nazaret, Dies Domini, la Pastoral de las Adicciones, la Familiar “y tantos servicios de Cáritas en cada capillita, en cada lugar”.

En la homilía, Mestre llamó a preocuparse por el otro, acompañar a los que están “con una complicación particular, como lo quiere hacer la Iglesia de manera muy concreta en esta jornada de los pobres”.

El obispo celebró la misa a la que acudieron pobres de distintos barrios, en el marco de una jornada especial que tuvo el impulso de Obra Lumen, un movimiento de jóvenes de Brasil.

Mestre hizo hincapié en el trabajo de “la Pastoral de la Salud de las distintas comunidades”, así como las de los hospitales Materno Infantil e Interzonal”, que consideró “expresiones concretas de querer reinar y servir como Jesús”.

Los fieles fueron llegando a la parroquia después del mediodía. Todos tenían una remera con el lema “Con Dios hay manera”. Los colaboradores llevaban otra con una frase del papa Francisco: “Deseo una Iglesia pobre para los pobres”.

El obispo recordó que Francisco propone un día al año para la jornada. Entonces fue cuando aseguró que la celebración, para que no sea una careteada, tiene que estar acompañada por la preocupación por los más necesitados todos los días del año.

“Y esto que podemos hacer en grupo, comunitariamente, institucionalmente, también lo tenemos que vivir en el día a día entre nosotros, de manera personal”, indicó. “Todos somos pobres y necesitados de una u otra manera. Y siendo pobres podemos ayudar a otro hermano pobre o más pobre que nosotros”.

Mestre hizo notar que “a veces en las zonas marginales de nuestras ciudades hay realmente un verdadero espíritu y de cuidado”.

El momento simbólico fue el lavado de pies a los pobres. Un signo, según dijo, para estimular la tarea de acompañar a los más pobres, enfermos, necesitados, a los que no les encuentran sentido a sus vidas, a los que están presos de algún vicio o sumergidos en una adicción.

La jornada se inscribió en el marco de la III Jornada Mundial de los Pobres, que se celebró el domingo pasado bajo el lema “La esperanza de los pobres nunca se frustrará”.

Hoy comenzó a la mañana con un desayuno de personas necesitadas con voluntarios de la parroquia. Luego hubo actividades de reflexión y recreación. Después de la misa, el obispo almorzó con los pobres, en otro gesto fuerte con la intención promover la ayuda a los más necesitados.