Miguelo Sangineto, el argentino que aprendió a domar el ego en México

Viajó para conocer a una chica y llegó con aires de superioridad, pero el que creía que se las sabía todas tuvo que empezar de cero, aprendió a no subestimar, se dejó ayudar y encontró su lugar en el mundo.

Después de haber recorrido varios años como periodista en la televisión de Argentina, Miguelo Sangineto sufrió los efectos de una de las tantas crisis de los medios y se trasladó a México para conocer en persona a una mujer que estaba conociendo por chat. La relación avanzó y decidió quedarse.

De entrada, intentó impresionar con su currículum porque sentía que pisaba fuerte con su trayectoria entre los mexicanos que lo iban a recibir. Pero la realidad le demostró que había que empezar de cero, con humildad y con una actitud de trabajo que sea codo a codo. Aunque le costó entenderlo, Miguelo procesó su nueva realidad gracias a las charlas que tuvo con su mujer y logró mantenerse enfocado en aceptar sus nuevas oportunidades.

Después de adaptarse completamente a la sociedad mexicana, un problema de salud le cambió la perspectiva y tomó la decisión de regresar a Argentina en moto desde México. Y se lanzó a una apasionante aventura que incluyó experiencias muy enriquecedoras, amigos nuevos y fundamentalmente una búsqueda interior. Aunque no pudo completar la travesía, supo aprovechar al máximo el camino transitado.

Ya de regreso en tierras mexicanas, siguió buscando y buscando hasta encontrar en Cuernavaca su lugar en el mundo, adonde llegó con el plan de montar un restaurante argentino junto a su familia y -¿por qué no?- despuntar el vicio como cantante y narrador de historias.

En diálogo con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas de Mar del Plata, Miguelo Sangineto contó su historia de vida con innumerables vaivenes en una imperdible charla sin desperdicio que obliga a retener el aliento y que nos invita a reflexionar.