Mestre ordenará por primera vez a un sacerdote marplatense

Mañana  la Iglesia Católica de Mar del Plata, tendrá un nuevo sacerdote. Por primera vez, monseñor Gabriel Mestre, como obispo diocesano, consagrará a Gustavo Garzón como miembro del clero.

La misa será a las 19 en la Iglesia Catedral, y se espera participe todo el clero diocesano, religioso y gran cantidad de fieles de todas las comunidades.

Gustavo, tiene 35 años, y el año pasado, en su camino al sacerdocio fue ordenado diácono. Desde hace unos meses, está realizando su tarea pastoral en la Parroquia Asunción de la Santísima Virgen, participando activamente de la comunidad, y también visitando el Hospital Materno Infantil. “Para este momento de la ordenación, me vengo preparando muy bien. Con esta experiencia de vivir un tiempo previo en la comunidad -que es a su vez, mi comunidad de origen- desde diciembre. Me experimento muy acompañado por mi familia, por el obispo, por el padre Luis Albóniga y la ‘familia’ de la parroquia Asunción, y por toda la Iglesia diocesana: no sólo ahora, sino desde el comienzo. A lo largo del seminario tenemos la posibilidad de conocer varias comunidades. Experimento su cercanía a través de la presencia, también con los mensajes que me hacen llegar. Es una alegría muy grande y profunda”, manifestó el futuro sacerdote.

Gustavo Garzón, ingresó al seminario a los 27 años, habiendo descubierto el llamado de Dios gradualmente, “el Señor me fue regalando muchos signos. Fue muy importante el acompañamiento del entonces sacerdote Gabriel Mestre. Pero también hubo momentos específicos muy fuertes: un encuentro eucarístico en Córdoba y el de Corrientes, en el 2000; un encuentro de pastoral juvenil en Gualeguaychú, las invasiones de Pueblos, Marchas de la Esperanza. Luego, por supuesto, el apostolado en la parroquia: primero en la Iglesia Catedral y luego en Asunción de la Virgen”.

Mañana viernes, durante la celebración eucarística, el obispo realizará el rito propio de la ordenación sacerdotal, que es muy intenso y significativo: presentación del que se va a ordenar, promesa de obediencia al obispo y sucesores, letanía de los santos y postración en el piso, imposición de manos por parte de monseñor Gabriel Mestre sobre la cabeza del candidato, gesto que también hacen los presbíteros que participan en el rito. Luego se  colocan los ornamentos propios al flamante sacerdote; se ungen sus manos con el santo crisma y después se le entrega la patena y el cáliz. Finalmente el obispo le da el saludo de la paz y continúa la celebración de la eucaristía con el nuevo sacerdote.