Montenegro juega mucho más que algunas bancas

Por Adrián FreijoEl escenario electoral marplatense está abierto. Los pocos pronósticos existentes hablan de un resultado amplio en favor del jefe comunal; pero aún las dudas son muchas y de peso.

Cuando en la noche del domingo se conozcan los resultados electorales el intendente Guillermo Montenegro tendrá las respuestas a las muchas dudas que aún hoy ocupan su cabeza. Y es que no solo la cantidad de bancas que haya podido conseguir -que aunque no lo lleven a la tan ansiada mayoría propia pueden determinar mayores o menores dificultades para negociarla en cada caso- supone el tema central de esta elección.

La diferencia que pueda lograr, la amplitud de un previsible triunfo y el efecto que el mismo tenga sobre las fuerzas opositoras son datos que van a definir las sonrisas o caras de preocupación con las que el oficialismo lugareño encare la pelea de fondo que es la jornada electoral de noviembre.

Porque un escenario de polarización empujará el voto a terceras fuerzas a optar en esa fecha por uno u otro de los posibles ganadores y es entonces esperable que quienes en esta primera vuelta pongan el sobre con las boletas de CREAR o de los seguidores de Espert y otras opciones menores puedan entonces resolver por el voto útil y decidirse a elegir una opción contraria al kirchnerismo.

Pero también una muy mala elección en el Frente de Todos puede agregar al escenario una puja interna, un pase de facturas y una dispersión muy habitual en el peronismo frente a las derrotas que haga que para la principal opción opositora el tránsito hacia noviembre se convierta en un verdadero calvario.

No debemos olvidar que se trata de una alternativa local a la que sus jefes provinciales y nacionales resolvieron reducir a su mínima expresión quitando todo protagonismo a quienes la encabezan por aquí. Y una derrota que suene a catástrofe asegura un escenario en el que toda la fuerza del sector estará abocada a discutir nuevos liderazgos antes que algunos votos o bancas.

Hay en todos los sondeos un porcentaje cercano al 30% de los votantes que no está alineado ni con Juntos ni con el ravertismo. Ello podría significar que hay margen para la instalación de una tercera fuerza que supere el piso de votos necesarios para llegar al Concejo.

Y si ello es así y la opción de Acción Marplatense, como todo hace suponer, se queda con ese sitial, el escenario se presenta muy distinto. Para el kirchnerismo será acentuar su derrota y para el oficialismo la seguridad de tener que sentarse a negociar con una fuerza que puede convertirse en el dueño virtual de las mayorías parlamentarias: nadie podrá avanzar sin contar con sus votos.

Tironeado por esta realidad cambiante el intendente hace cuentas y espera que el cierre del comicio lo encuentre con los votos suficientes para consolidar su posición local y provincial. Porque una derrota seccional de su principal espada, Alejandro Rabinovich, en manos de la opción de una UCR que aspira a hacerse fuerte en Mar del Plata, puede limitar su accionar y obligarlo a ceder más porciones de su gobierno de las deseadas.

Por eso considera tan importante como la elección local la que en la provincia enfrentará a Diego Santilli y Facundo Manes. El intendente necesita una referencia nacional que lo sostenga frente a las aspiraciones radicales y sabe que el peso del centenario partido en el distrito -y en todo el interior bonaerense- no le hará liviana la cuesta a remontar.

Y sabe también que los radicales, que cuando pierden son especialistas en mirar para el costado, cuando ganan van por lo que considera les pertenece por derecho propio. Y que en el caso de un triunfo seccional no tardarán nada en convencerse que los votos marplatenses les pertenecen. Y ya son varios los que mandaron planchar sus trajes de funcionarios y de candidatos…

Y aunque el triunfo del tramo local de la boleta de Juntos fuese por una diferencia que ameritara serpentinas y cotillón, parte del ánimo dependerá de noticias que lleguen desde afuera.

Y que pueden tener más peso que una banca más o una menos en el parlamento local…