Montenegro y el difícil desafío de la homogeneidad

Por Adrián FreijoUn gabinete multicolor, figuras con peso propio -o al menos que creen tenerlo- y la necesidad de una acción homogénea que va a exigir liderazgo. Un desafío.

Guillermo Montenegro insiste en que su gabinete se integrará con hombres y mujeres «que tengan una mirada cuya única prioridad sean Mar del Plata y Batán» y que por eso no va a tener en cuenta el origen político de quienes sean convocados. La idea es superadora del sectarismo que tanto daño ha hecho a la relación de la gente con la política pero lleva implícito el riesgo de no poder construir un equipo de trabajo homogéneo y dispuesto a sostenerse mutuamente en todo momento, especialmente en los difíciles.

Como en un equilibrio tan complicado como forzado, el nuevo intendente integra figuras del radicalismo como Sebastián Puglisi y Emilia Brahim en Educación, con miradas propias sobre los temas a resolver, que no serán pocos ya que, solo a modo de ejemplo, la cuestión de las bonificaciones docentes estará sobre la mesa apenas termine el acto de asunción de las nuevas autoridades. También a Verónica Hourquebié en Desarrollo Social -dirigente que responde a Maxi Abad dentro de la multicolor interna de la UCR- y Jorge Luis “Guasa” González en Obras y Planeamiento. Suena Carlos Katz para OSSE, aunque en las últimas horas pareciera que esa designación ha ingresado en un cono de sombra, lo que no quiere decir que el «alter ego» del ex intendente Daniel Katz quede fuera del gabinete.

Estas tres confirmaciones se suman a las de Germán Blanco (Hacienda), un profesional de perfil técnico que seguramente necesitará de mucho respaldo político si es que la intención del nuevo jefe comunal sigue siendo la de ordenar los números de una comuna que arrastra desde hace décadas una organización económica disparatada,  Florencia Pérez Lalli (Comunicación), que ha demostrado en el camino preelectoral una singular capacidad de comunicación y que si resuelve algunas cuestiones internas de un área que ha sido víctima de la acumulación de favores políticos, podrá aplicar toda su capacidad y encarar el necesario replanteo de la manera de contactar al gobierno con la gente.

Carlos Balmaceda (Cultura), es un hombre con vasta experiencia y antecedentes impactantes en cuanto a su trayectoria personal. Deberá lidiar con un espacio de alta exigencia, de escaso presupuesto y en el que la relación fluída con sus dirigidos repercutirá seguramente en la imagen que su conducción pueda dar hacia afuera, pero también hacia adentro de la administración. Y mucho deberá cuidarse de algunos hombres de fuerte influencia en las cercanías de Montenegro y que no desisten en su intención de hacer de Cultura una fuente de negocios personales que hoy están en la mira del Tribunal de Cuentas y en algún caso de la justicia.

Santiago Bonifatti (Gobierno) aparece como uno de los designados que puede mostrar una trayectoria en la administración pública que le asegura el manejo de los mecanismos de poder del municipio desde el primer día. Deberá sin embargo posponer sus aspiraciones personales, que en más de una ocasión se lo han llevado por delante hasta situarlo en márgenes discutibles de capacidad para sumar al conjunto, y comprender que en un área tan sensible como el que le ha tocado, en el que deberá negociar con el gremio que nuclea al personal, con los demás sectores políticos y con problemas recurrentes que aparecen periódicamente y que nunca llegan a soluciones estructurales, la humildad y la paciencia son tan importantes como la capacidad de escuchar al otro, entender sus demandas y no caer en el pecado de la soberbia que en política es el peor de los pecados. No son pocos los que creen que esa calidad en el trato y la capacidad de trabajar por y para el conjunto serán dos aspectos determinantes de su gestión y seguramente en los que más le costará hacer pie al hombre.

Viviana Bernabei (Salud) viene precedida de una rica historia en el área para la que ha sido convocada. Como directora del Hospital Materno Infantil la nueva funcionaria recoge tanto elogios como críticas, provenientes estas últimas de los trabajadores del nosocomio y de la agrupación gremial que los contiene. Tras el paso de Gustavo Blanco por el cargo, con una secuela de algunos aciertos pero grandes dificultades para relacionarse con el personal y con los profesionales del área, la capacidad de aunar esfuerzos, agrupar la tropa y trabajar en conjunto será el principal desafío con el que se encontrará. Máxime en un  área que en el mejor de los caos ha vivido en una verdadera meseta durante estos cuatro años y que requiere de rápidas inversiones y muchas ideas de conjunto para comenzar a dar las respuestas que se reclaman desde todos los sectores y sobre todo desde las zonas periféricas en las que no es ocioso recordar que Montenegro quedó muy lejos de Fernanda Raverta al momento de contar los votos. Y desde donde llegarán las máximas demandas, en muchos casos movilizadas desde la política.

Se habla por estas horas de la designación de una Jefe de Gabinete, algo que deberá pensar mucho el nuevo intendente. Una designación errónea, por la persona o por el criterio sectorial que pudiese aplicarse, generará muchos más problemas que soluciones. Un Secretario Coordinador -que sería el cargo a ocupar- debe tener una mirada idéntica hacia los responsables de cada área y despojarse de todo color partidario para convertirse en verdadero organizador y no en el fiel de una balanza descompensada. Ninguno de los nombres en ronda pareciera garantizarlo. Cuidado…

Un gabinete pensado desde lo individual que requerirá un liderazgo de unificación y una constante advertencia acerca de la necesidad de trabajar para el conjunto. ¿Tendrá el intendente esa capacidad de liderazgo imprescindible para lograrlo?, ¿encontrará las vías para negociar con un Concejo Deliberante en el que se encontrará en franca minoría?, ¿logrará evitar caer víctima de una interna radical que seguramente va a potenciarse apenas comience el año y aparezca en el horizonte la interna para renovar autoridades en el viejo partido?, ¿podrá hacer entender a los aliados a quienes ha cedido cuotas de poder que ante cualquier diferencia la última palabra siempre debe tenerla el intendente?.

Los primeros seis meses serán fundamentales. El arranque de Carlos Fernando Arroyo, justamente signado por recurrentes crisis en su elenco, terminó por signar toda su administración en la que las desprolijidades, las internas y los enfrentamientos se llevaron puestos cuatro años que quedarán para el olvido de los contribuyentes. Y también en ese caso la idea original fue la de convocar gente de diferentes sectores y partidos para dar una imagen de pluralidad y profesionalismo.

Por eso, más allá de las buenas intenciones, Guillermo Montenegro tiene por delante un trabajo de cohesión que no será menor. A punto tal que el lograrlo servirá para determinar toda la gestión que estará signada por la relación con los poderes centrales y la rápida respuesta a las muchas necesidades de General Pueyrredón.

Lo que seguramente es todo un  desafío.