Mourelle: tasas, mentiras y videos para alimentar el fuego

Por Adrián FreijoEl Secretario de Hacienda apareció en la pantalla de Canal 10 con una serie de afirmaciones que esconden la voluntad de engañar a la gente y…¿justificar su salida?.

Si Hernán Mourelle fue enviado por la gobernadora María Eugenia Vidal para poner en caja las desmadradas finanzas municipales lo está haciendo muy mal.

El déficit real crece, el Ejecutivo pierde todas las pulseadas por culpa de la falta de cintura del funcionario y el apoyo explícito del intendente parece ser utilizado por el interesado para permitirse el extraño lujo de enviar todo el tiempo señales claras de que a él no le importa lo que opinen los marplatenses y que está acá para hacer lo que se le antoje, como una especie de superestructura que se coloca por encima de todo y de todos.

Pero en el reportaje de marras cruzó una línea que bien puede definirse como de ruptura: dio por sentado que los concejales, propios y extraños, responden a los intereses de aquellos sectores sobre los que solicitaron mantener una política de exenciones que en realidad viene de muchos años atrás. Un verdadero disparate y sobre todo una acusación seriamente grave como para que los señalados la soslayen.

Mourelle representa ese perfil de economista para el que los números están por encima de todo; aún de las personas. Los que protestaban por la quita suponen algunos de los pocos agentes  dinamizadores de la economía local, lo que debería ponerlos en un lugar que debe ser cuidado por el estado y no perseguido.

Los teatros son desde hace cinco décadas uno de los ejes centrales de la oferta turística de Mar del Plata, y muchas temporadas los empresarios siguieron apostando a la ciudad pese a que todos los pronósticos aconsejaban lo contrario.

Las exportaciones pesqueras son hoy una de las escasas fuentes de ingreso de divisas que quedan en pie, sin olvidar la cantidad de puestos de trabajo que la actividad, aún en cuarto menguante, genera.

Los martilleros y corredores públicos sostienen una oferta inmobiliaria que en los últimos diez años ha venido en constante caída y de la que sin embargo no se han apartado.

Los sindicatos y obras sociales gremiales contienen como pueden a una declinante masa de trabajadores formales y sería bueno que Mourelle recordara que es el estado el que se mantiene en mora con el sistema social de salud lo que mucho aporta al momento crítico que pasa la atención médica de los afiliados.

Quitarle a los trabajadores municipales los códigos de descuento, que desde hace años supone una seguridad de financiamiento que se tornó vital en más de un tramo de todo ese tiempo, no agrega nada a su “política de ahorro” y es claramente una más de tantas represalias que ha tomado contra los mismos desde el momento mismo en el que se sentó en su sillón. Un absurdo, una sinrazón...¿un foco de conflicto buscado?.

Munido de cuadros ilustrativos que vaya uno a saber con que base fueron armados, el Secretario de Hacienda intentó demostrar que “los malos” desfinancian al municipio y lo único que logró fue dejar en evidencia el desmanejo histórico de las cuentas municipales y el atropello presupuestario que la provincia de Buenos Aires -de donde él justamente llega- ha hecho con las jurisdicciones locales. Tal vez ese debería ser el reclamo antes de repartir sospechas e insinuaciones a diestra y siniestra…

En las cercanías del funcionario mucho se comenta por estos días su intención de dar el portazo. No quiere ser la cara del fracaso, uno más, el la siempre ardua tarea de acomodar las cuentas.

Pero eligió el peor de los caminos; en un ambiente enrarecido por la virulenta interna oficialista su actitud puede marcar un punto de no retorno en la relación entre los socios de Cambiemos. ¿Qué va a hacer Arroyo?, ¿convalidar las veladas imputaciones de su colaborador?, ¿romper la frágil unidad interna?, ¿alinearse con Mourelle contra sectores vitales de la comunidad?.

¿O propondrá un frente común con los representantes de la ciudadanía para salir a reclamar la devolución de fondos que por derecho propio le corresponden a General Pueyrredón?.

Porque Mourelle, su parcial mirada presupuestaria de la realidad y su falta de equilibrio a la hora de abrir la boca serán seguramente una anécdota más en la historia. Pero esa misma historia sigue adelante y hasta que no se ataque la distorsión de fondo no habrá suba de tasas o ahorro que sea suficiente.

Y porque en el medio está el vecino que, más allá del efectismo de los cartelitos del Secretario, recibirá ahora tasas que ya no podrá pagar.

¿No vale la pena unirse todos y dejar de escuchar a teóricos de la nada? Tal vez ha llegado el momento…