Moyano: un acto que deja como corolario un salto al vacío

RedacciónLa imagen se parecía a un collage de viejas fotos. Y es que quienes la protagonizaban hace mucho tiempo que caminan por sendas distintas. ¿Entonces?; lo que viene es una lotería.

Hugo Moyano y tras él sus viejos enemigos Yasky y Micheli; más atrás Máximo Kirchner y Hebe de Bonafini. Un poco escondido de la gente Zaffaroni apretujado por detrás por musculosos camioneros; Anibal Fernández buscando, una vez más, algún escenario friendly para lograr un certificado de supervivencia política. Y más…mucho más.

Discursos pobres, deshilvanados, plagados de clichés anti Macri pero desprovistos de un mensaje que permitiese que los miles allí presentes pudiera al menos sospechar para que estaban. No debe ser muy lindo saber que a uno lo suben a un colectivo y lo llevan para hacer bulto y permitir que los organizadores hables de una presencia superior a los 400.000 concurrentes, cuando las imágenes aéreas sobre la plaza muestran que -aún con las ramificaciones por las diagonales- tal vez se haya llegado a una cuarta parte de esa cifra.

Lo que tampoco es importante; ni en este ni en ningún otro acto se verá a un manifestante que no esté allí cumpliendo con esa nueva modalidad de changa que en Argentina hoy llamamos “movilización”.

Solo se trata de sumar…esa es la historia.

¿De alguno de los discursos surge con claridad para que se hizo el acto?. Por el contrario, la única novedad discursiva radicó en dejar abierta la posibilidad…de otro acto y solo tal vez un paro.

Es como si usted le organiza una fiesta de lujo a su hija para avisar a los invitados que la semana próxima cumplirá 15 años y usted le va a organizar…una fiesta.

Todos se preguntan que es lo que va a pasar ahora. Y la respuesta es, nada. El acto no tuvo volúmen ni cuantitativo ni cualitativo para asustar a nadie. En todo caso el camionero demostró -más para adentro de la CGT que para una sociedad que le es esquiva desde siempre, que aún tiene peso y capacidad de daño.

Claro que para hacerlo valer, Moyano deberá dejarse tironear por el kirchnerismo empecinado en el objetivo de derrocar lo antes posible al gobierno y la conflictividad de los gremios nucleados tras Micheli y Yasky y las organizaciones sociales que se niegan a perder el viejo privilegio, que hoy controla el gobierno, de administrar a piacere los planes sociales.

Nada que ver con aquél MTA que supo enfrentar al menemismo desde una posición ideológica bien definida y como parte de la conformación de un polo sindical de poder que enfrentase a “los Gordos” que con el riojano se habían convertido en empresarios y dejaban de lado los intereses de los trabajadores.

No hay cría política ni posibilidad de hacerla nacer. Como nunca aquello tan borgiano de “no los une el amor sino el espanto”.

Se saben resabios de un kirchnerismo superado, a quienes el aislamiento al que los condena un peronismo dedicado a “lavarse la cara” de tantos años de autoritarismo y corrupción y que no quiere tenerlos a menos de cien mil metros.

Y el gobierno…feliz. Comienza a convencerse del éxito de su estrategia de “divide y reinarás”. Y casi que se felicita por el costo político que pueda haber pagado entre quienes creyeron ingenuamente que algo iba a cambiar.

Siempre es bueno dejar en libertad y hasta dar espacio a aquellos que como Hugo Moyano, Cristina Kirchner, Aníbal Fernández o Hebe, aparecen y logran que la intención de voto al macrismo crezca un 10%.

Y es que después de tantas décadas de marchas y actitos…la gran mayoría de los argentinos están exigiendo otra cosa. Pero los muchachos no lo entienden y prefieren jugar al Patrón de la Vereda.

Propio de esta sociedad pre adolescente que supimos conseguir.