Municipales: el «premio» por estar en la primera línea de lucha

Por Adrián FreijoTodo este tiempo de pelea palmo a palmo con la pandemia tuvo a trabajadores municipales en la primera línea de fuego. ¿El reconocimiento?, les bajarán los salarios.

Si analizamos el papel que todos hemos tenido en la inolvidable lucha contra el COVID-19, que lejos está de haber finalizado, vamos a concluir que cada uno ha aportado lo mejor de sí para lograr ese equilibrio entre nuestra propia protección y el bien común.

Pero si posamos la mirada en aquellos que por el carácter de su trabajo han tenido que priorizar lo último por sobre lo primero y llegar a poner en riesgo la seguridad personal para colaborar con la de toda la sociedad vamos a tener que identificar a los médicos, las enfermeras, las fuerzas de seguridad, los transportistas, los empleados de supermercados y almacenes y también a los trabajadores municipales.

Viejos debates que traspasaron la sociedad durante décadas mostraron su agotamiento frente a una realidad que ahora quedó desnuda a los ojos del ciudadano: el municipio, con su gente a la cabeza, emergió como el estado en su máxima versión de cercanía ante la demanda pública.

Su personal de salud, sus inspectores, los miembros de su estructura de seguridad, los agentes sociales acercando la ayuda a los sectores más necesitados, los encargados de controlar el cumplimiento de servicios básicos, los abocados a la atención en los números de contacto que el ciudadano tiene para solicitar asistencia o dejar sentada una denuncia, los operadores informáticos, los de mantenimiento y tantos otros que ahora podemos olvidar tal vez por la poca exposición de sus tareas siempre imprescindibles, formaron un todo que estuvo al alcance de la mano de los marplatenses y batanenses cuando de buscar respuestas se trataba.

Una encuesta publicada en nuestra edición de hoy, titulada “La opinión de los marplatenses frente al COVID-19. El impacto de la pandemia en la realidad local” y realizada por la Red Mar del Plata Entre Todos es clara al indicar que los vecinos perciben al municipio como a quien ha respondido con mayor cercanía a la ansiedad de la gente. ¿Hubiese sido posible sin sus trabajadores?.

Sin embargo, en este momento de comunión entre el ciudadano y el estado municipal, surge la intención de premiar su esfuerzo...¡¡¡recortándole a los municipales su salario!!!.

“Resulta muy doloroso y preocupante que ante esta emergencia que se está atravesando cuando muchos de los trabajadores municipales siguen día a día trabajando y garantizando servicios, exponiéndose en todo momento al servicio de la comunidad y a riego de contagio propio y de sus familias, el Ejecutivo municipal, con el intendente y su gabinete a la cabeza, analicen la posibilidad de precarizar aún más la calidad de vida de sus propios trabajadores”, advierten desde el gremio ante el intento.

Todos entendemos la situación por la que pasan las arcas estatales en todos sus niveles y también el efecto que esto genera frente a los compromisos futuros. Pero no parece este el momento justo para castigar a quienes han sabido estar a la altura de las circunstancias y han respondido con creces a las necesidades comunes.

Carlos Arroyo pasó todo su mandato intentando recortar el salario de los municipales «porque eran unos vago e inútiles»; ¿Guillermo Montenegro hará lo mismo pero porque han demostrado su eficiencia y compromiso?. ¿Cuál es entonces el parámetro?.

Asegurar el ingreso de quienes demostraron su compromiso social y lo hicieron además con capacidad y sin retaceos será tal vez el primer paso que como sociedad debemos dar para poner en su lugar al mérito como movilizador del futuro. Todo lo demás puede quedar para un debate posterior y seguramente cuando ello ocurra deberemos tener en cuenta que si el estado supo responder al desafío fue por que sus trabajadores estuvieron a la altura de las necesidades planteadas.

Y que no es recortando su salario la forma de mostrar nuestro reconocimiento…