Municipales: una decisión inexplicable de Arroyo y Mourelle

Por Adrián Freijo –  El intendente, a instancias de su Secretario de Hacienda, quitó un beneficio de medio siglo con el que podían comprar o sacar créditos con descuento por planilla.

Nadie logra entenderlo; el sistema implementado en los años 60 que permitía a los empleados municipales comprar o sacar créditos en los comercios locales con el descuento de cuotas en sus recibos de sueldo, no solo no representaba costo para la comuna sino que hoy es aplicado en el 90% de las administraciones públicas en todo el país. Y no solo municipales, también es prerrogativa de los asalariados del gobierno nacional y de 22 provincias argentinas.

Cuando Hernán Mourelle, en el peor momento del combate perpetuo entre el sindicato y el intendente, decidió enviar al Concejo esta propuesta, la respuesta de los ediles no se hizo esperar: por unanimidad del cuerpo se rechazó la pretensión a la que, además, los representantes de todos los bloques políticos calificaron de caprichosa, descabellada y persecutoria.

¿Qué beneficio puede tener para la comuna privar a sus empleados de una herramienta financiera que les ha permitido por décadas programar sus consumos y alivianar la siempre pesada carga de vivir en la Argentina?. ¿Tan complicado es descontar en cada caso los compromisos adquiridos, como para no entender el valor de un instrumento de compra que es hoy más necesario que nunca?. Absurdo…impresentable...p-e-r-v-e-r-s-o.

El veto de Arroyo no puede ser tomado de otra forma que no sea la de una pueril venganza contra quienes considera sus “enemigos”.

Como ocurrió con los carteles del Paseo Aldrey, con las sociedades de fomento que no se alinearon, los polideportivos o el Centro Cívico. Como pasa con todo lo que queda en la mira de sus tirrias y ojerizas generalmente alimentadas por algunos que se creen dueños de su persona, de su gobierno y de sus actos. Pequeños personajes amantes de aparecer como influyentes y que usan al ajado intendente para encarar sus inquinas personales.

Y en el medio los empleados municipales, víctimas directas de esta barbaridad, que pierden un derecho adquirido por más de medio siglo y que -de no mediar una intervención lapidaria del HCD insistiendo con la ordenanza y aprobándola nuevamente por unanimidad-  ven complicada su vida diaria sin tener nada que ver en las peleas y tensiones palaciegas.

Pero que si ahora, apoyados en la razón y en la necesidad, disponen medidas de fuerza en protesta por el atropello, serán nuevamente estigmatizados por quienes no entienden que a veces puede discutirse una razón pero que en otros casos es tan apabullante que no puede ser siquiera observada.

Las decisiones del gobierno de Carlos Arroyo son habitualmente criticadas por un porcentaje creciente de la comunidad, Esta, sin duda alguna, merece el repudio de todos los marplatenses.

Se puede estar errado, ser caprichoso o no entender…no se puede ser perverso.