Murió Jorge Brito, el banquero al que más temía el poder

Fue amigo y sostén de Néstor Kirchner hasta que las diferencias entre ellos los empujaron a un enfrentamiento sin tregua que tenía en la «causa de los cuadernos» el centro de gravedad.

Todos conocían la estrecha relación de negocios que unía a Jorge Brito -por entonces presidente de la entidad que nuclea a los bancos nacionales- y el ex presidente Néstor Kirchner. Y también que esa relación giraba en torno a un negocio determinado que fue al mismo tiempo el inicio de una pelea que continuaría mucho tiempo después de la muerte del santacruceño: la compra de la empresa Ciccone por la que fue condenado el ex vicepresidente Amado Boudou.

Cristina temía a todo lo que Brito conocía de los negocios familiares

Al principio del gobierno el banquero era mal visto en la Casa Rosad pero otro financista, Ernesto Clarens muy ligado a Lázaro Báez y hoy condenado por hechos de corrupción que involucran a la propia familia de la ex presidente,  acercó a las partes y así Brito se convirtió en el banquero preferido del gobierno.

Primero Guillermo Moreno y después Axel Kiciloff lo acusaron de provocar devaluaciones, pero siempre pareció estar bajo el paraguas de Cristina que, según sus más allegados, alimentaba fuertes temores acerca de la documentación que el banquero tenía y que podía comprometer seriamente la participación de Kirchner en negocios no muy claros.

Hoy el helicóptero en el que viajaba el magnate bancario se precipitó a tierra cuando sobrevolaba la provincia de Salta.  La nave se dirigía sobre dique Cabra Corral, un sector donde se practica rafting y se asegura que hay una línea de cableado de acero para hacer “tirolesa”.

Amado Boudou: Brito fue el señalado por el ex vice como el operador financiero en el caso Ciccone

Brito era muy cercano al Gobierno actual ya que el dueño de Macro era muy amigo de Sergio Massa, aunque también tenía amistades en otros sectores de la política, como con Enrique «Coti» Nosiglia, el histórico operador de la UCR. En los últimos tiempos se había acercado al presidente Alberto Fernández y no son pocos los que aseguran que una de las funciones que se reservaba para los tiempos por venir era la de operar sobre la vicepresidente a través de aquellos viejos negocios que aún están siendo investigados por la justicia. Esa presión y la amistad con el tigrense habían tensado la relación con Cristina hasta el punto del enfrentamiento, por lo que seguramente la desaparición de Brito será un alivio en el entorno de la ex mandataria.

Hace pocos días había publicado en sus redes sociales un crudo análisis del presente argentino en el que también volcaba su mirada acerca de la recuperación y los tiempos que llevará. Sostenía entonces que: «creo que en la Argentina fuimos a un extremo con la cuarentena y desde que se comenzó a abrir ese aislamiento, la gente circula sin distanciamiento social y sin barbijos. Yo creo en la conciencia social, no en las prohibiciones. Considero que fue negativa la decisión que no permite ver a los padres, a los hijos o los seres queridos. Esta situación creó una forma de rebelión en la gente, y después de 180 días seguimos luchando contra la Pandemia, con altos índices de casos y fallecidos en una economía parada. El 2020 también será recordado como un año difícil para el sector financiero. La actividad fue considerada esencial, y por este motivo tuvimos que ocuparnos de mantener abiertas las sucursales en todo el país, atendiendo mucha gente y con el riesgo de nuestros colaboradores se contagien de COVID 19″.

«Será clave para la recuperación, que la Argentina tenga una moneda fuerte, hoy esto no ocurre, y son recurrentes las corridas hacia el dólar. Si analizamos todas las crisis que vivió la Argentina, fueron siempre crisis cambiarias, y para nosotros como banco la moneda es muy importante porque nuestra materia prima es la moneda. Necesitamos una moneda fuerte para inyectar en la economía, que además necesita de mucha inversión» afirmó en lo que bien puede ser considerado como un testamento político.