Ni en Año Nuevo hay paz en la belicosa Corea del Norte

Kim Jong-un instó al comité central del partido único a consolidar «soberanía y seguridad» en un plenario clave para el futuro del diálogo sobre desarme con Estados Unidos.

Pyongyang celebró anoche la segunda jornada de la quinta reunión plenaria del actual Comité Central del Partido de los Trabajadores, informó hoy la agencia de noticias estatal KCNA.

Esta segunda sesión se centró principalmente en temas económicos, tal como indica el texto de la propaganda norcoreana.

Aun así, el artículo señala que Kim, que presidió la sesión, «enfatizó la necesidad de adoptar medidas positivas y ofensivas para consolidar por completo la soberanía y seguridad del país con base en los requerimientos de la actual situación».

Este mensaje se dirigió a responsables de Exteriores y de la industria de municiones y a las fuerzas armadas norcoreanas.

En todo caso, el artículo no ofrece más detalles sobre cuáles fueron las «medidas positivas y ofensivas» que dictó Kim.

El cónclave del Partido de los Trabajadores se lleva a cabo en un momento de incertidumbre ante la posibilidad de que Corea del Norte opte por abandonar las negociaciones nucleares con Estados Unidos debido a la falta de avances en el diálogo.

En ese sentido, el consejero de Seguridad Nacional, Robert O’Brien, advirtió anoche que Washington estaría «enormemente decepcionado» si Pyongyang decide cerrar la puerta a las conversaciones y que la Casa Blanca cuenta con «muchas herramientas» para responder.

La reunión llega además poco antes de que se agote el plazo propuesto por Pyongyang (hasta final de año) para que Washington le presente una nueva oferta en la negociación y días antes de que Kim pronuncie su tradicional discurso de Año Nuevo, en el cual podría arrojar claves sobre la postura que va a adoptar su gobierno.

Corea del Norte sugirió además recientemente que Estados Unidos podría recibir un «regalo de Navidad» si no viraba de planteamiento, por lo que en las últimas semanas el Pentágono ha reforzado la vigilancia aérea sobre la península coreana ante la posibilidad de que el Ejército norcoreano lance un misil.

El diálogo sobre desarme no avanzó desde la fracasada cumbre de febrero en Hanói entre Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump.

En el encuentro, el segundo entre ambos tras la cumbre de Singapur, en 2018, Trump consideró insuficiente la oferta de Kim referente al desmantelamiento de sus activos nucleares y se negó a levantar sanciones económicas.