La política gasta fortunas en picardías y campañas sucias

Redacción – La ciudad amaneció empapelada con carteles de “Alperovich 2019” y la imagen del ex gobernador tucumano abrazado a José López, el hombre de los bolsos con millones.

¿A quién se le puede ocurrir promocionar una candidatura con una foto que lo presente abrazado al hombre que saltó a la fama tirando bolsos llenos de dinero por encima de las paredes de un convento y que hoy, habiéndose confesado parte de una red de corrupción organizada desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, espera su condena en una celda abandonado a su suerte por quienes eran los socios y beneficiarios de sus oscuros manejos de la obra pública?.

Es claro que la campaña gráfica que muestra al ex gobernador tucumano José Alperovich abrazado a el ex Secretario de Obras Públicas de Julio de Vido, el procesado José López, no puede menos que ser tomada como una picardía propia de una campaña sucia que seguramente nació en las carpas de su ex compañero de ruta y hoy rival José Manzur, también candidato a la gobernación de esa provincia norteña. Y no es raro que haya elegido nuestra ciudad para la torpe maniobra: todos los postulantes a algo caen en verano a estas playas, convencidos de que aquí viene todo el país y que seguramente habrá también miles de aquellos cuyo voto van a buscar.

Lo que no deja de llamar la atención, una vez más, es la facilidad con la que nuestros políticos gastan millones de pesos en estas maniobras grotescas. Es claro que la facilidad con la que se hacen del dinero público los empuja a semejante derroche que aparece más obsceno cuando millones de compatriotas pasan por estas horas angustias y sobre todo cuando provienen de personajes que pretenden gobernar un estado que reconoce una de las peores situaciones sociales de todo el país.

Lamentable. Tanto como el desconocimiento de tanto chusco periodista que hoy se preocupaba en criticar a Alperovich y su gente por ensuciar espacios públicos y colocar los carteles en forma ilegal. Se ve que no se tomaron el trabajo de observar a quien lo acompaña en la foto o, lo que es tanto más grave, ni siquiera lo conocen.

Periodismo grotesco y dirigencia impresentable: dos cosas que en la Argentina de hoy sobreabundan y comparten el mismo grado de responsabilidad en los males que aquejan a nuestro país.