Obras Sanitarias: ¿Habrá llegado la hora de mostrar sentido común?

Por Adrián FreijoLa decisión de no designar a Emiliano Giri al frente de la empresa supone una oportunidad única de comenzar un camino virtuoso que consagre a los que saben conducirla.

La salida de Mario Dell’Olio de la conducción de OSSE disparó muchas más cosas de las que podían suponerse al momento de conocer la jubilación del histórico presidente. No habían pasado horas de su anuncio cuando ya comenzaban a probarse el traje de la sucesión aquellos que desde la cara más repudiable de la política soñaban con manejar una caja, una más, de esas que suelen manotear para financiar campañas, hacer negocios o simplemente enriquecerse.

La “gestión” de Emiliano Giri fue tan efímera como extemporánea. Sin una designación formal que le permitiese encaramarse en la presidencia -siempre supo que el Concejo no avalaría su designación ya que nadie asumiría la responsabilidad de poner su firma en lo que era tan obvio- se dedicó a fingir una autoridad que no tenía, para la que no estaba preparado y que además ejercía en soledad sobreactuando el aval del intendente Carlos Arroyo.

Algo que comenzó a menguar cuando el jefe comunal tomó nota de que insistir en ese nombramiento suponía enfrentarse a propios y extraños, mientras llegaban a su despacho informaciones y sospechas de lo que se estaba cocinando a sus espaldas.

No sabía Arroyo que la crisis podía suponer para él la oportunidad de dar una lección de buena administración, que a su vez sirviese para cerrar con saldo positivo el diferendo. ¿Porqué no dejar en manos del personal de carrera de la sociedad de estado el manejo de la misma?.

¿O no eran acaso esos funcionarios a quienes recurría invariablemente Dell’Olio para resolver de la mejor manera posible las cuestiones más importantes?.

Cualquiera que conozca la vida interna de Obras Sanitarias sabe que esa línea profesional, representada por hombres y mujeres que dominan a la perfección los resortes técnicos y financieros que tan buenos resultados han dado y la convierten en modelo de gestión, es la que garantiza mejor que nadie que las cosas sigan por el camino correcto.

Y no serán uno sino dos los lugares que el intendente deberá cubrir ahora. Viviana Bolgeri, a quien le tiraron por la cabeza la difícil obligación de poner la cara y la firma a las decisiones que sin legitimidad alguna tomaba Emiliano Giri, ha presentado también su renuncia en carácter indeclinable. Y si bien el pálido final puede tener una nota de injusticia, tal vez haya aprendido que no existe motivo alguno que haga aconsejable asumir responsabilidades para las cuales no se está preparado y son además manejadas por terceros.

El tiempo que falta para el final de esta etapa de gestión hace entonces aconsejable que el jefe comunal pose su mirada en los funcionarios de escalafón con los que cuenta la empresa. Si lo hace estará tomando una sabia decisión y un camino que garantizará el mejor funcionamiento posible.

Después de diciembre…él o quien lo suceda tendrán las manos libres para confirmar a las nuevas autoridades o proponer otros nombres y otros proyectos.

Pero mientras tanto OSSE y Mar del Plata podrán reencontrar un camino seguro que jamás debió abandonarse.

¿Habrá llegado la hora del sentido común?…